El gobierno de Venezuela denunció ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas la incautación de un buque petrolero por parte de Estados Unidos, acción que calificó como un “acto de piratería naval”. La queja fue presentada mediante una comunicación oficial enviada por instrucción del presidente Nicolás Maduro, en la que Caracas sostiene que se trató del robo de un cargamento de crudo producto de una operación comercial legítima.
Según la misiva dirigida al Consejo de Seguridad, fuerzas estadounidenses se apropiaron de entre uno y dos millones de barriles de petróleo venezolano y mantienen retenidos a los tripulantes del buque. Venezuela solicitó la liberación inmediata de la tripulación y la devolución de la carga, además de exhortar al organismo internacional a condenar el uso “ilegítimo de la fuerza militar” contra una nave privada.
Washington, por su parte, justificó la incautación alegando que el petrolero formaba parte de una red ilícita de envío de crudo que apoyaría a organizaciones terroristas. El hecho ocurrió el pasado 10 de diciembre, en medio de maniobras militares de Estados Unidos en el Caribe. Caracas sostiene que estas operaciones encubren intentos de presión política y económica, en un contexto marcado por las sanciones que desde 2019 obligan a Venezuela a vender su petróleo con fuertes descuentos.








