NUEVA YORK, Estados Unidos.- República Dominicana pidió ante Naciones Unidas acelerar el despliegue de la Fuerza de Supresión de Bandas (GSF) en Haití y garantizar los recursos necesarios para que pueda cumplir su mandato, al tiempo que planteó que la recuperación del país debe combinar seguridad, fortalecimiento institucional y generación de empleos.
La posición fue expuesta por el ministro de Relaciones Exteriores, Víctor “Ito” Bisonó, durante la Reunión Ministerial del Grupo Consultivo Ad Hoc del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas (Ecosoc) sobre Haití, celebrada en Nueva York durante la Semana de Alto Nivel del 81.º período de sesiones de la Asamblea General.
El canciller señaló que la fuerza internacional todavía no ha alcanzado el contingente autorizado de 5,550 efectivos y sostuvo que completar su despliegue resulta urgente ante la proximidad del vencimiento de su mandato. La reunión de Ecosoc tuvo precisamente entre sus objetivos movilizar apoyo internacional para la renovación de ese mandato y para la estabilización de Haití.
República Dominicana respaldó la renovación de la GSF y reclamó que cualquier extensión esté acompañada de financiamiento predecible, recursos suficientes y los contingentes requeridos para que la operación pueda desarrollar plenamente sus funciones.
Para el Gobierno dominicano, sin embargo, la respuesta a la crisis haitiana no puede concentrarse únicamente en el componente de seguridad. Bisonó sostuvo que el restablecimiento de las instituciones y la recuperación económica deben desarrollarse de manera paralela para crear condiciones que permitan una estabilidad duradera.
En ese escenario, el canciller planteó que la economía haitiana necesita generar empleos y oportunidades, particularmente para los jóvenes. A su juicio, la comunidad internacional puede contribuir mediante financiamiento, cooperación y mecanismos destinados a reducir los riesgos que enfrentan las inversiones productivas.
El planteamiento coincide con el enfoque expresado durante la reunión de Naciones Unidas, donde representantes internacionales destacaron la necesidad de vincular las acciones de seguridad con inversiones en instituciones, desarrollo económico y servicios para evitar que la respuesta quede limitada a medidas de corto plazo.
Bisonó también señaló que los procesos de desarme, desmovilización y reintegración deben incluir componentes económicos capaces de ofrecer alternativas a quienes abandonen las estructuras armadas. A esto sumó la necesidad de perseguir las redes que financian, abastecen y proporcionan armas a las bandas.
La República Dominicana, agregó, ha participado en el respaldo a la respuesta internacional mediante acuerdos para evacuaciones médicas y la utilización de su territorio e instalaciones para apoyar las operaciones logísticas relacionadas con Haití.
El enfoque dominicano parte además del principio de que la recuperación debe ser conducida por los propios haitianos, mientras la comunidad internacional aporta recursos, cooperación y acompañamiento. Esa orientación también estuvo presente en la reunión de Ecosoc, cuyo objetivo declarado es apoyar un proceso de recuperación dirigido por Haití y sostenido en el largo plazo.
La discusión internacional ocurre mientras Naciones Unidas busca mantener articulados los esfuerzos humanitarios, de seguridad y desarrollo frente a una crisis marcada por la violencia armada, el desplazamiento y el deterioro institucional. La ONU reporta que alrededor de 6.4 millones de personas necesitan asistencia humanitaria y que aproximadamente 1.47 millones han sido desplazadas dentro de Haití.
Para República Dominicana, el desafío inmediato consiste en que la respuesta de seguridad avance junto con las condiciones económicas e institucionales necesarias para sostenerla. El objetivo planteado por Bisonó es que la asistencia internacional contribuya no solo a contener la violencia, sino también a crear bases para la recuperación y el desarrollo del país vecino.








