El gobierno de Israel lanzó un contundente mensaje tras un ataque en territorio de Catar, en el que aseguró que quienes busquen eliminar al Estado judío “no estarán a salvo en ninguna parte del mundo”. El vocero militar Roni Kaplan sostuvo que la operación, bautizada como Cumbre de fuego, fue dirigida contra altos mandos de Hamás, a quienes responsabilizó del sufrimiento de la población gazatí. Kaplan enfatizó que la ofensiva responde al compromiso de evitar otro ataque similar al del 7 de octubre de 2023.
La acción militar generó reacciones de inmediato en la comunidad internacional. La Unión Europea catalogó el bombardeo como una acción intolerable, Catar pidió llevar a juicio al primer ministro Benjamin Netanyahu y Canadá anunció que revisará sus relaciones con Israel. Incluso Estados Unidos, a través de Donald Trump, calificó la decisión como “no inteligente”. El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad una resolución condenando el ataque y expresando solidaridad con Catar.
Mientras tanto, Israel insiste en que su guerra no es contra la población civil de Gaza, sino contra Hamás. No obstante, organismos internacionales advierten de un aumento alarmante de muertes por hambre y desnutrición en la franja, lo que intensifica las acusaciones de genocidio contra el gobierno israelí. Con la ofensiva entrando en su fase final, el ejército prepara una incursión en Ciudad de Gaza e insta a más de un millón de personas a desplazarse hacia el sur, mientras mantiene el rechazo total a la creación de un Estado palestino en ese territorio.








