Nairobi.– La epidemia de ébola que afecta al este de la República Democrática del Congo (RDC) alcanzó una dimensión histórica al superar los 5,000 casos confirmados y rebasar en número de fallecidos al brote que azotó esa misma región entre 2018 y 2020.
El Ministerio congoleño de Salud Pública reportó 5,105 casos y 2,420 muertes hasta el 17 de agosto, cifras que sitúan la letalidad en 47.4 %. Otros 782 pacientes permanecen aislados u hospitalizados, mientras 1,091 personas se han recuperado.
Más allá del número acumulado de víctimas, el ritmo de propagación es uno de los principales motivos de preocupación. La epidemia superó los 5,000 contagios menos de dos semanas después de haber alcanzado los 4,000, una velocidad de crecimiento que no se había registrado en brotes anteriores de esta magnitud.
La dimensión del brote llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a mantener este martes la declaración de emergencia de salud pública de importancia internacional, después de evaluar la respuesta desplegada durante los primeros tres meses. El director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ya había advertido que la evolución del virus podría llevar las cifras hacia niveles comparables con la gran epidemia de África occidental.
Actualmente, la transmisión se concentra en seis provincias: Ituri, epicentro del brote, además de Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uélé, Tshopo y Bas-Uélé. En esta última región las autoridades confirmaron recientemente la primera muerte vinculada al virus.
El alcance territorial también trasciende las fronteras congoleñas. Uganda llegó a registrar 20 casos confirmados, incluidos 15 considerados importados desde la RDC, antes de declararse libre de ébola el pasado 28 de julio. En ese episodio se produjeron dos fallecimientos.
Con 2,420 muertos, la epidemia actual ya superó las 2,299 víctimas registradas durante el brote congoleño de 2018-2020, que acumuló 3,481 contagios. Sin embargo, todavía se encuentra por debajo de la crisis sanitaria que golpeó África occidental entre 2014 y 2016, cuando se contabilizaron unos 28,000 casos y 11,000 fallecidos.
El escenario actual adquiere mayor relevancia por las características del virus. El brote corresponde a la cepa Bundibugyo, cuya letalidad puede situarse entre 30 % y 50 % y para la que, según la OMS, no existe actualmente una vacuna autorizada ni un tratamiento específico.
La enfermedad se transmite mediante el contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y puede provocar fiebre hemorrágica severa, vómitos, diarrea y hemorragias internas. Las autoridades mantienen el rastreo de contactos como una de las principales herramientas para contener las cadenas de transmisión; hasta el último reporte, esa labor alcanzaba una cobertura del 84.1 %.
Crédito: EFE








