El comandante de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino, y parte de su equipo se disponen a abandonar la ciudad de Minneapolis, en un contexto marcado por la creciente tensión social tras el tiroteo mortal del enfermero Alex Pretti, de 37 años, a manos de agentes federales. Su salida coincide con la decisión del presidente Donald Trump de enviar al zar fronterizo Tom Homan a Minnesota para asumir la supervisión directa de las operaciones migratorias, luego de que se registraran dos muertes vinculadas a acciones de agentes de inmigración en lo que va de mes.
La situación ha generado un fuerte debate legal y político en el estado, donde autoridades estatales y municipales buscan frenar temporalmente las redadas federales mediante una demanda contra el Departamento de Seguridad Nacional. Durante una audiencia, la jueza federal Katherine Menéndez expresó preocupación por el alcance de las acciones del Poder Ejecutivo bajo el argumento de la aplicación de las leyes migratorias, mientras fiscales estatales advirtieron que la gravedad de lo que ocurre en las calles exige una intervención judicial inmediata.
En paralelo, se han registrado protestas y actos violentos, como el ataque a un hotel en Minneapolis donde se creía que se hospedaban agentes federales, con daños materiales y un agente herido. La tensión también se refleja en el envío masivo de personal, que incluye miles de agentes del ICE y de la Patrulla Fronteriza, así como en la intervención directa de Tom Homan, quien reportará al presidente. El caso ha despertado el interés de otros estados, cuyos fiscales generales han expresado respaldo a Minnesota ante lo que consideran un posible precedente para futuras operaciones federales.








