NUEVA YORK.- El presidente Luis Abinader reclamó este miércoles ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que la comunidad internacional acelere la respuesta a la crisis de seguridad en Haití y complete el despliegue de la Fuerza de Supresión de Bandas, al advertir que las decisiones adoptadas por el Consejo de Seguridad requieren tropas y recursos para convertirse en resultados concretos.
Durante su intervención en el debate general del 81.º período de sesiones de la ONU, el mandatario planteó tres prioridades: completar los efectivos autorizados para la fuerza multinacional, hacer cumplir el embargo de armas y perseguir a quienes financian o protegen a las bandas, además de fortalecer la Policía Nacional, las fuerzas armadas y el sistema de justicia haitianos.
La presión dominicana se produce cuando se aproxima el vencimiento del mandato inicial de la fuerza, establecido por el Consejo de Seguridad por un período de 12 meses desde la adopción de la Resolución 2793, el 30 de septiembre de 2025. Naciones Unidas autorizó entonces una fuerza de hasta 5,550 efectivos para realizar operaciones contra las bandas, proteger infraestructura crítica y apoyar a las instituciones de seguridad haitianas.
Abinader sostuvo que actualmente solo se encuentra desplegada una fracción de los efectivos autorizados y consideró que renovar el mandato sin completar su composición dejaría pendiente el principal objetivo operativo de la decisión del Consejo de Seguridad.
El presidente recordó que República Dominicana viene planteando desde 2021 que el deterioro de la situación haitiana representa una amenaza para la seguridad regional. En su discurso, volvió a insistir en que la respuesta no puede trasladarse al territorio dominicano y que la solución debe desarrollarse dentro de Haití.
La dimensión humanitaria también ocupó un lugar central en su intervención. Abinader citó el asesinato de al menos 47 personas en una sola noche en Kenscoff, entre ellas cinco niños, y señaló que cerca de 1.5 millones de haitianos han sido desplazados de sus hogares, aproximadamente la mitad de ellos menores de edad. Estas cifras fueron presentadas por el mandatario como evidencia de la urgencia de reforzar la respuesta internacional.
El jefe de Estado destacó además que la República Dominicana ha respaldado el mecanismo internacional mediante su participación en la construcción del consenso que permitió aprobar la resolución, su aporte financiero al fondo fiduciario de la fuerza y el apoyo logístico ofrecido desde territorio dominicano.
A ese respaldo agregó la cooperación con el régimen internacional de sanciones, la facilitación del tránsito y la logística relacionada con las operaciones de Naciones Unidas, así como la atención médica en hospitales dominicanos a integrantes de la misión.
La ONU, por su parte, puso en funcionamiento desde abril de este año la Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití (UNSOH), creada para proporcionar respaldo logístico y operacional a la Fuerza de Supresión de Bandas. Entre sus funciones figuran servicios médicos, combustible, transporte terrestre y aéreo, comunicaciones y seguridad.
Abinader vinculó la crisis de seguridad con la necesidad de recuperar las capacidades del propio Estado haitiano. Su planteamiento incluye fortalecer las fuerzas de seguridad y la justicia para que, una vez recuperado el control territorial, las instituciones nacionales puedan mantenerlo sin depender indefinidamente de una fuerza internacional.
El mandatario también reiteró que República Dominicana continuará reforzando la vigilancia de su frontera y aplicando sus leyes migratorias, al tiempo que sostuvo que estas medidas corresponden a las responsabilidades propias del Estado dominicano.
La posición expresada ante la ONU coincide con el planteamiento internacional de que la recuperación de la seguridad en Haití debe estar acompañada por el fortalecimiento de sus instituciones. La propia resolución que creó la fuerza establece la coordinación con la Policía Nacional Haitiana y las fuerzas armadas del país.
Para Abinader, el objetivo final debe ser que Haití pueda recuperar condiciones de seguridad suficientes para reconstruir sus instituciones, permitir el retorno de la población desplazada y avanzar hacia un proceso electoral. En ese sentido, reiteró que la comunidad internacional debe concentrar sus esfuerzos en hacer posible la estabilización dentro del territorio haitiano.








