Nueva York.-
El juicio contra Lindsay Clancy, acusada de causar la muerte de sus tres hijos en Massachusetts en enero de 2023, quedó este jueves en manos de un jurado que deberá resolver una cuestión central: si la mujer comprendía la naturaleza y gravedad de sus actos cuando ocurrieron las muertes o si se encontraba incapacitada por una psicosis posparto.
La decisión no se limitará a establecer una condena por asesinato. El jurado puede declarar a Clancy culpable de asesinato en primer o segundo grado, considerar un cargo de homicidio involuntario o determinar que no es penalmente responsable por razones de enfermedad mental. El resultado definirá también si la acusada enfrenta una pena de prisión o permanece bajo tratamiento en una institución especializada.
Durante las tres semanas de vistas, el tribunal escuchó a casi un centenar de testigos, entre ellos especialistas que analizaron el estado psicológico de Clancy. El juez William Sullivan recordó al jurado que correspondía a la Fiscalía demostrar que la acusada tenía conciencia suficiente de sus acciones para responder penalmente por asesinato.
La acusación sostiene que Clancy tuvo la capacidad de distinguir entre lo correcto y lo incorrecto y que actuó de manera deliberada. La fiscal Jennifer Sprague reconoció que la acusada padecía una enfermedad mental, pero argumentó que esa condición no necesariamente eliminaba su responsabilidad penal.
La defensa presentó una interpretación radicalmente distinta. El abogado Kevin Reddington describió a Clancy como una madre dedicada que atravesaba un deterioro psicológico severo y sostuvo que recibió un tratamiento inadecuado, estuvo sobremedicada y buscó ayuda antes de llegar al episodio de psicosis que, según su argumento, desencadenó el ataque contra sus hijos.
El caso gira alrededor de la muerte de Cora, de cinco años; Dawson, de tres; y Callan, de ocho meses, quienes fueron estrangulados el 24 de enero de 2023. Después del hecho, Clancy intentó suicidarse y sobrevivió con una parálisis parcial.
La Fiscalía también cuestionó la explicación de que una voz llevó a la acusada a cometer los asesinatos. Sprague comparó el caso con el de Andrea Yates, otra mujer estadounidense que mató a sus hijos, y sostuvo que las circunstancias descritas en ambos casos presentan diferencias relevantes respecto a las alucinaciones y el tiempo durante el cual estuvieron presentes.
El desenlace dependerá ahora de la valoración que hagan los integrantes del jurado sobre la evidencia médica y los testimonios presentados durante el proceso. Sus deliberaciones pueden extenderse desde varias horas hasta varios días antes de alcanzar una decisión.
Crédito: EFE








