Las tensiones entre Estados Unidos e Irán volvieron a escalar este viernes luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, revelara que dejó instrucciones al Pentágono para ejecutar una respuesta militar de gran magnitud si llegara a ser asesinado como consecuencia de un supuesto complot atribuido a la República Islámica.
Durante una entrevista concedida al diario The New York Post, el mandatario afirmó que ordenó que Irán sea bombardeado «a niveles nunca antes vistos» en caso de que un ataque contra su vida llegue a concretarse. Trump sostuvo que desde hace años figura entre los principales objetivos de Teherán y aseguró que esa amenaza ha sido una constante desde su primer mandato en la Casa Blanca.
Las declaraciones surgieron luego de versiones periodísticas que apuntaban a que Israel habría alertado a Washington sobre un presunto plan iraní para atentar contra el mandatario estadounidense. Sin embargo, el propio Trump matizó esa posibilidad al indicar que no recibió una advertencia reciente por parte del Gobierno israelí y reiteró que considera que el riesgo existe desde hace tiempo.
El presidente también relacionó las amenazas con la operación militar de enero de 2020 en la que Estados Unidos eliminó al general iraní Qasem Soleimani, entonces comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria. Trump ha sostenido en distintas ocasiones que esa decisión convirtió su figura en un objetivo prioritario para las autoridades iraníes.
Las declaraciones llegan en un momento de máxima tensión entre ambos países, después de que el reciente alto el fuego quedara sin efecto tras una nueva serie de enfrentamientos militares y ataques cruzados. En los últimos días, Washington e Irán han intercambiado acusaciones y operaciones militares que han incrementado la preocupación internacional sobre una posible ampliación del conflicto en Oriente Medio.
El escenario se volvió aún más complejo tras la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí, durante un bombardeo ocurrido al inicio de la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero. Desde entonces, Mojtaba Jameneí, designado como su sucesor el 8 de marzo, no ha reaparecido públicamente, alimentando especulaciones sobre su situación mientras las autoridades iraníes mantienen silencio sobre su estado.
Aunque las declaraciones de Trump elevan nuevamente el tono del enfrentamiento político y militar con Teherán, hasta el momento no se han presentado pruebas públicas que confirmen la existencia de un nuevo plan iraní para asesinar al mandatario. No obstante, el intercambio de amenazas refleja el deterioro de las relaciones entre ambos países y la persistente volatilidad que caracteriza la actual crisis en la región.








