Un choque entre dos trenes ocurrido el pasado domingo en el sur de España ha dejado al menos 39 personas fallecidas y más de un centenar de heridos, cifras que las autoridades advierten podrían aumentar. El accidente se produjo cuando un tren de la compañía Iryo, que viajaba desde Málaga hacia Madrid, descarriló y sus últimos vagones invadieron la vía contraria, impactando con un convoy de Renfe que se dirigía a Huelva. El choque provocó que varios vagones salieran despedidos y cayeran por un terraplén, generando una escena de gran devastación.
Los servicios de emergencia atendieron a 122 personas, de las cuales 48 permanecen ingresadas en centros de salud, 12 en estado grave, incluyendo un menor de edad. Las autoridades iniciaron de inmediato una investigación para determinar las causas del siniestro, considerado inusual debido a que el tren involucrado había sido revisado recientemente y la vía había sido renovada hace pocos meses con una fuerte inversión. La circulación ferroviaria quedó suspendida en varias rutas de alta velocidad, afectando a más de 200 trenes y miles de pasajeros.
El presidente del Gobierno español se trasladó a la zona del accidente y suspendió su agenda oficial para dar seguimiento directo a la situación, mientras que otras autoridades y la Casa Real expresaron su pesar por la tragedia. Este siniestro ya es considerado uno de los más graves en la historia ferroviaria de España, solo superado por accidentes ocurridos en 1944 y en 2013, que marcaron profundamente la memoria colectiva del país.








