Las autoridades de Irán restringieron este jueves el acceso al internet global, dejando al país prácticamente aislado de conexiones y servicios internacionales, en medio de protestas que cumplen 12 días y se han extendido a más de un centenar de ciudades. La medida es vista como un intento del Gobierno de frenar la organización y difusión de las manifestaciones, que comenzaron por reclamos económicos y han derivado en consignas abiertamente políticas contra el sistema de poder.
Organizaciones que monitorean el tráfico digital reportaron un apagón casi total a nivel nacional, mientras usuarios dentro del país confirmaron la imposibilidad de acceder a páginas extranjeras y el bloqueo de aplicaciones de mensajería, incluso mediante el uso de redes privadas virtuales. En Teherán, especialmente en la zona norte donde iniciaron las protestas, se observaron calles desiertas, comercios cerrados y una fuerte presencia policial, mientras las manifestaciones se trasladaron a los balcones y ventanas de las viviendas durante la noche.
Irán atraviesa una severa crisis económica marcada por alta inflación, devaluación de su moneda y el impacto de sanciones internacionales, factores que han alimentado el descontento social. Pese a anuncios de ayudas económicas y advertencias oficiales, las protestas continúan, con un saldo preliminar de decenas de fallecidos y cientos de heridos, según organizaciones de derechos humanos que dan seguimiento a la situación.








