Las manifestaciones contra las redadas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump continúan extendiéndose por varias ciudades de Estados Unidos, a pesar del despliegue de más de 4,000 miembros de la Guardia Nacional y marines en puntos críticos como Los Ángeles, Nueva York y Chicago. En la capital californiana, donde estallaron inicialmente los disturbios, las calles amanecieron en relativa calma tras un toque de queda, mientras fuerzas armadas patrullan zonas gubernamentales.
Las protestas surgieron como reacción a los arrestos masivos de migrantes en lugares públicos y privados, una práctica que abogados y defensores de derechos humanos califican de excesiva. Aunque la mayoría de las manifestaciones han sido pacíficas, se han registrado hechos violentos como incendios y enfrentamientos con la policía, que ha respondido con gases lacrimógenos. Más de 300 migrantes han sido detenidos hasta ahora en Los Ángeles, muchos con condenas previas, según datos oficiales.
El presidente Trump ha defendido su política afirmando que busca mantener la ley y el orden, y advirtió que actuará con fuerza en caso de protestas durante el desfile militar previsto en Washington. La celebración coincide con su cumpleaños número 79 y conmemorará los 250 años del Ejército estadounidense. Mientras tanto, líderes demócratas como el gobernador de California, Gavin Newsom, denuncian un ataque a la democracia y acusan al gobierno federal de criminalizar a comunidades vulnerables con fines políticos.








