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Bad Bunny convierte el Super Bowl en una celebración histórica de la identidad latina

Con la frase “¡Qué rico es ser latino!”, Bad Bunny marcó el inicio de una presentación que ya queda registrada como uno de los momentos más comentados en la historia del Super Bowl. El artista puertorriqueño transformó el escenario del evento deportivo más visto de Estados Unidos en un homenaje visual y musical a Latinoamérica, con énfasis en Puerto Rico y referencias a República Dominicana.

El llamado “Conejo Malo” abrió el espectáculo con Tití me preguntó, luciendo un traje blanco inspirado en el fútbol americano y portando un balón, para luego dar paso a Yo Perreo Sola, tema que dedicó a las mujeres y a la libertad en la pista de baile. La puesta en escena incluyó elementos simbólicos como plantaciones de caña, postes eléctricos y escenas de comunidades populares de Puerto Rico, reforzando un mensaje social y cultural.

Uno de los momentos más comentados llegó cuando Ricky Martin apareció como invitado para interpretar Lo que le pasó a Hawai, en una escena cargada de reivindicación. Más adelante, Bad Bunny sostuvo la bandera de su país mientras interpretaba El Apagón, rodeado de referencias a los apagones y a la realidad social de la isla.

El artista cerró su mensaje con las únicas palabras en inglés de toda la actuación: “God bless America”, antes de mencionar distintos países del continente mientras se proyectaban las banderas latinoamericanas. Con este gesto, Benito Antonio Martínez Ocasio se convirtió en el primer protagonista del medio tiempo del Super Bowl con un repertorio completamente en español.

El espectáculo incluyó además una réplica de la tradicional “casita” puertorriqueña, sello recurrente en sus conciertos, desde donde surgieron múltiples invitados. Entre las figuras que participaron estuvieron Cardi B, Karol G, Pedro Pascal, Jessica Alba, Young Miko, así como Lady Gaga, quien interpretó Die With a Smile antes de ceder nuevamente el escenario para Baile inolvidable, uno de los puntos culminantes de la noche.

Durante la interpretación de NUEVAYoL, Bad Bunny entregó de forma simbólica un premio Grammy a un niño, en un gesto que reforzó el tono emotivo del show. La presentación también incluyó una escena de boda entre una persona migrante y un ciudadano estadounidense, leída por muchos como un mensaje silencioso sobre diversidad e inclusión.

El espectáculo no estuvo exento de controversia. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó la actuación como “una de las peores de la historia”, asegurando que no representaba los valores culturales del país. En contraste, millones de espectadores siguieron la presentación y un concierto alternativo organizado por el grupo conservador Turning Point USA reunió a más de seis millones de visualizaciones en YouTube.

Más allá de las críticas, la actuación de Bad Bunny consolidó un momento histórico: el Super Bowl, símbolo de la cultura estadounidense, fue escenario de una afirmación contundente de la música y la identidad latina ante una audiencia global.

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