El economista y dirigente del PLD, Juan Temístocles Montás, afirmó que la ruptura interna del Partido de la Liberación Dominicana comenzó cuando la conducción del poder dejó de ser una construcción colectiva y pasó a responder a intereses personalistas y de corto plazo. Explicó que, en los primeros años, la relación entre los expresidentes Leonel Fernández y Danilo Medina estuvo marcada por la cooperación estratégica, lo que permitió importantes avances en infraestructura, estabilidad económica y políticas públicas, pero que esa dinámica fue deteriorándose por la centralización de decisiones, la reducción del debate interno y la priorización de lealtades personales.
Montás señaló que la acumulación de estas prácticas generó desconfianza, facciones internas y disputas por candidaturas y recursos, afectando no solo la cohesión del PLD, sino también la gobernabilidad nacional. Indicó que cuando la distribución del poder se aparta de criterios técnicos y de largo plazo, la institucionalidad partidaria se debilita y se deteriora la percepción pública sobre la transparencia y la eficiencia del Estado. A su juicio, la fractura del partido tuvo impacto directo en la capacidad del país para sostener reformas estructurales necesarias.
En el plano económico y diplomático, Montás advirtió que, aunque la República Dominicana ha crecido en las últimas décadas, aún enfrenta debilidades como la baja productividad, el déficit fiscal, la deuda pública y la alta informalidad laboral. Planteó la urgencia de una reforma fiscal progresiva, una diplomacia económica más activa, mayor integración regional y un consenso político que permita fortalecer la institucionalidad, blindar la economía ante choques externos y recuperar la confianza ciudadana.








