El Consejo de Transición Política (CTP) y el Consejo Electoral Provisional (CEP) de Haití anunciaron la cancelación de las elecciones previstas para el 15 de noviembre, admitiendo su incapacidad para organizarlas en el plazo establecido. La nueva fecha para la primera vuelta presidencial y legislativa fue fijada para el 1 de febrero de 2026, lo que prolonga la crisis política y alimenta el temor de un colapso institucional en medio de la violencia y el deterioro del orden público.
La decisión abre una peligrosa brecha legal: el mandato del CTP expira el 7 de febrero de 2026, pero la toma de posesión del nuevo presidente está prevista para el 14 de mayo. Esto dejaría al país sin una autoridad legítima durante casi tres meses, una “zona gris” que la ONU considera una amenaza directa a la estabilidad nacional. Sin un mecanismo claro de transición o un acuerdo político de emergencia, Haití podría quedar sumido en un vacío de poder total.
La incertidumbre crece dentro del propio CTP, donde su presidente, Frinel Joseph, ha reconocido que incluso el nuevo calendario podría incumplirse. Aunque se cuenta con financiamiento internacional y un plan electoral revisado, la falta de confianza en las instituciones y las divisiones internas agravan la sensación de parálisis. Haití, atrapado entre postergaciones y fragilidad política, enfrenta el reto de evitar un nuevo colapso estatal en 2026.








