Con más de 8,000 participantes y alrededor de 1.4 millones de espectadores, la capital mexicana se vistió de color para celebrar su tradicional Desfile del Día de Muertos, una festividad que, más allá de honrar a los difuntos, exalta la alegría de la vida y la riqueza cultural del país. El recorrido inició en la Puerta de los Leones del Bosque de Chapultepec y culminó en el Zócalo, donde flores de cempasúchil, música, máscaras y altares crearon un ambiente vibrante y simbólico.
Cada año, esta celebración atrae a miles de turistas internacionales fascinados por la mezcla de tradición, arte y espiritualidad. Visitantes de Puerto Rico, Costa Rica y otras partes del mundo expresaron su emoción por vivir de cerca una costumbre que, gracias a producciones como Coco y Spectre, ha ganado reconocimiento global. Para muchos, el desfile representa una experiencia única en la que el recuerdo de los seres queridos se transforma en un canto de vida.
Aunque el Día de Muertos se celebra en todo México, la capital se ha convertido en su epicentro, concentrando la diversidad cultural del país. Este año, la jornada fue un reflejo del México moderno: una nación que honra sus raíces ancestrales mientras abre sus brazos al mundo con una celebración llena de color, música y simbolismo.








