NUEVA YORK.- El caso de Lindsay Clancy quedó nuevamente en un escenario de incertidumbre después de que el jurado encargado de decidir su destino comunicara por tercera vez que no podía alcanzar un veredicto unánime, llevando al juez a anunciar la nulidad del juicio.
La decisión se produjo este viernes, cuando habían transcurrido siete días desde el inicio de las deliberaciones en el tribunal de Plymouth, Massachusetts. El jurado informó que permanecía dividido y que no veía posibilidades de alcanzar una decisión común sobre los cargos que enfrenta la acusada.
Sin embargo, la declaración de nulidad no quedó inmediatamente firme. El abogado defensor Kevin Reddington recibió una hora para presentar una apelación de emergencia ante el Tribunal Supremo estatal, una medida que suspendió temporalmente los efectos de la decisión mientras se evalúa el recurso.
El desenlace representa un punto crítico para un proceso que gira alrededor de la muerte de los tres hijos de Clancy, ocurrida el 24 de enero de 2023 en la vivienda familiar de Duxbury. Cora, de cinco años; Dawson, de tres; y Callan, de ocho meses, murieron por estrangulamiento, según los cargos presentados contra su madre.
La defensa sostiene que Clancy, una antigua enfermera de 36 años, atravesaba un episodio relacionado con su salud mental cuando ocurrieron los hechos. Después de la muerte de sus hijos, intentó suicidarse y quedó parcialmente paralizada.
El jurado debía determinar entre varias posibilidades, desde una condena por asesinato en primer o segundo grado hasta homicidio involuntario, absolución o una decisión basada en problemas de salud mental. Las distintas alternativas podían conducir a consecuencias radicalmente diferentes para Clancy, desde una pena de cadena perpetua hasta un internamiento psiquiátrico.
La controversia dentro del jurado ya había adquirido relevancia antes del anuncio de nulidad. Un día antes, Reddington había solicitado retirar a uno de sus integrantes, a quien señalaba de incumplir las reglas establecidas para las deliberaciones y de contribuir al estancamiento que impedía alcanzar un veredicto.
Ahora, el futuro del proceso dependerá en buena medida de la respuesta a la apelación presentada por la defensa. El recurso podría modificar el escenario creado por la decisión del juez y determinar si el procedimiento continúa bajo alguna de las vías que contempla el sistema judicial de Massachusetts.
El caso mantiene además una particular complejidad porque el debate judicial no se limita a establecer la responsabilidad penal por la muerte de los menores, sino también a determinar hasta qué punto el estado mental de Clancy debe influir en la valoración jurídica de sus actos.








