Newport, Rhode Island, EE. UU.- La carrera de Roger Federer quedó oficialmente consagrada en el Salón Internacional de la Fama del Tenis, en una ceremonia marcada por la emoción del ex número uno del mundo, quien no pudo contener las lágrimas al recordar a las personas que acompañaron su trayectoria.
A sus 45 años, el suizo subió al escenario en Newport vestido con un traje color canela y recibió la ovación del público después de ser presentado por su esposa, Mirka Federer. Sus primeras palabras estuvieron acompañadas de humor, pero el tono de su discurso cambió a medida que repasaba los momentos y figuras que definieron su carrera.
Uno de los episodios más emotivos llegó cuando Federer recordó a Stefan Edberg, su héroe durante la infancia. Más adelante también se quebró al hablar de su entrenador durante muchos años, Severin Lüthi, antes de llegar al momento que más le costó controlar: sus palabras de agradecimiento a Mirka.
“Ahora viene la parte de Mirka”, dijo antes de detenerse y romper en llanto.
La emoción se apoderó nuevamente del extenista mientras intentaba continuar con su discurso. Entre lágrimas, bromeó con la necesidad de pañuelos y gafas de sol para poder terminar la ceremonia, en una escena que contrastó con la serenidad y precisión que caracterizaron buena parte de su carrera deportiva.
Federer fue incorporado al Salón junto a Mary Carillo, exjugadora y comentarista deportiva, quien recibió su presentación de manos de la leyenda Billie Jean King.
El reconocimiento a Federer corona una trayectoria que lo convirtió en uno de los jugadores más influyentes de la historia del tenis. El suizo conquistó 20 títulos individuales de Grand Slam, incluidos ocho Wimbledon, seis Abiertos de Australia y un Roland Garros, conseguido en 2009.
Su dominio también quedó reflejado en el ranking mundial. Federer permaneció 237 semanas consecutivas como número uno de la ATP, una marca que durante años simbolizó la consistencia alcanzada por un jugador cuyo estilo se caracterizó por la fluidez de sus movimientos, su juego de ataque y su sólido revés a una mano.
Entre 2004 y 2008 consiguió además cinco títulos consecutivos del Abierto de Estados Unidos y alcanzó 10 finales consecutivas de Grand Slam, con ocho campeonatos obtenidos en ese período.
Más allá de los trofeos, el discurso estuvo dedicado a quienes formaron parte de su recorrido. Federer terminó agradeciendo incluso a los recogepelotas y animó a las nuevas generaciones de jugadores a continuar llevando el tenis hacia nuevos niveles.
La ceremonia también significó un momento especial para Carillo, de 69 años, exaltada como colaboradora y reconocida por su trayectoria en el periodismo deportivo. King destacó que había ganado tanto su lugar en la profesión como su espacio en Newport.
Para Federer, la noche representó el cierre simbólico de una etapa que comenzó décadas atrás y que lo llevó de ser un joven admirador de Edberg a convertirse él mismo en una de las principales figuras de la historia del deporte. En su ingreso al Salón de la Fama, el suizo no celebró únicamente sus récords: celebró también a las personas que hicieron posible el camino.
Crédito: EFE








