Washington.— La crisis alrededor del estrecho de Ormuz escaló este lunes después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara con bombardear Omán si el país árabe interviene en las conversaciones que Washington mantiene con Teherán sobre el estratégico paso marítimo.
La advertencia fue formulada durante una entrevista con Fox News, en la que Trump sostuvo que cualquier intervención de Mascate en el proceso de diálogo con Irán tendría consecuencias militares. Sus declaraciones introducen a Omán directamente en una confrontación que hasta ahora se había concentrado principalmente entre Washington y Teherán.
El episodio se produce después de que el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Baghaei, afirmara que Irán y Omán habían alcanzado un acuerdo para establecer rutas marítimas seguras a través de Ormuz. El estrecho constituye una de las principales vías internacionales para el transporte de hidrocarburos y cualquier alteración prolongada de su tránsito puede tener repercusiones sobre el comercio y los mercados energéticos.
La situación también refleja la disputa entre Estados Unidos e Irán sobre quién mantiene el control efectivo de la zona. Trump ha afirmado que las fuerzas estadounidenses dominan completamente el estrecho mediante un bloqueo militar, mientras Teherán sostiene que continúa cerrado bajo sus propias condiciones.
A la tensión militar se suma la incertidumbre sobre los canales diplomáticos. Trump aseguró que existe una vía de comunicación no oficial con Irán a través de la Guardia Revolucionaria Islámica, pero las autoridades iraníes han rechazado públicamente esa versión, dejando en duda el alcance real de los contactos entre ambas partes.
El presidente estadounidense también endureció su discurso al reclamar que el Gobierno iraní “ice la bandera blanca” y acepte la rendición, una postura que contrasta con la posibilidad de alcanzar acuerdos sobre las principales cuestiones que permanecen abiertas entre ambos países.
La escalada ocurre, además, en una fecha clave para el proceso diplomático. Este lunes venció el plazo de 60 días establecido en el memorando de paz firmado el 17 de junio, período durante el cual Washington y Teherán debían avanzar en asuntos como las sanciones estadounidenses, el programa nuclear iraní y las situaciones de conflicto en Líbano y Gaza.
El vencimiento del plazo llega sin que las negociaciones hayan logrado destrabar los principales desacuerdos, mientras el papel de Omán en la búsqueda de rutas marítimas seguras añade un nuevo elemento a una crisis que combina confrontación militar, presión diplomática y el control de una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
Crédito: EFE.








