El Gobierno del Reino Unido respondió a las recientes declaraciones del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, quien vinculó la inmigración con los disturbios registrados esta semana tras el asesinato de un joven en territorio británico.
El viceprimer ministro británico, David Lammy, reveló que sostuvo una conversación telefónica con Vance para expresar su desacuerdo con los comentarios realizados por el funcionario estadounidense, a quien aseguró que los hechos ocurridos no guardan relación con la inmigración masiva.
Según explicó Lammy, el responsable del crimen es un ciudadano británico, por lo que consideró incorrecto asociar el caso con el debate migratorio. El funcionario añadió que también aprovechó el intercambio para defender la situación de seguridad y el funcionamiento de las instituciones democráticas del Reino Unido.
Durante la conversación, que calificó como cordial, Lammy afirmó haber señalado que los índices de criminalidad en el país no reflejan un incremento generalizado y que el sistema judicial actuó con rapidez en el proceso relacionado con el homicidio.
La controversia surgió después de que JD Vance publicara un mensaje en redes sociales en el que sostuvo que el joven asesinado seguiría con vida si Europa adoptara una postura más firme frente a la inmigración. Sus declaraciones provocaron reacciones inmediatas dentro del Gobierno británico.
Desde Downing Street también se criticaron los intentos de actores extranjeros de intervenir en debates internos y alimentar divisiones en la sociedad británica, en referencia a comentarios realizados desde Estados Unidos sobre asuntos políticos y sociales del Reino Unido.
La inmigración continúa siendo uno de los temas más sensibles dentro de la política británica y genera posiciones encontradas entre distintos sectores. Figuras como el presidente estadounidense Donald Trump, JD Vance y el empresario Elon Musk han cuestionado en varias ocasiones las políticas migratorias aplicadas por el Gobierno británico.
El intercambio evidencia las diferencias entre Londres y algunos líderes políticos estadounidenses respecto al manejo de la migración y su impacto en la seguridad y la cohesión social.








