El papa León XIV denunció las profundas desigualdades entre ricos y pobres durante su visita al principado de Mónaco, destacando que existen “abismos” sociales provocados por estructuras injustas de poder. En un discurso pronunciado desde el Palacio Principesco, el pontífice hizo un llamado a la redistribución de los recursos y a una mayor equidad, en un territorio conocido por su alto nivel de riqueza y exclusividad.
Durante su breve estadía, la primera de un papa en casi cinco siglos en ese país, fue recibido por el príncipe Alberto II de Mónaco y participó en diversas actividades religiosas, incluyendo una misa en el estadio Luis II. En su mensaje, también advirtió sobre los efectos de los conflictos globales y criticó el uso del poder y la fuerza como amenazas para la paz mundial.
El pontífice reafirmó además la postura de la Iglesia católica sobre temas como el aborto y la eutanasia, insistiendo en la defensa de la vida en todas sus etapas. La visita, que reunió a fieles y autoridades locales, se produce a pocos días de la Pascua y sirvió para reforzar el mensaje social y espiritual de la Iglesia en un contexto internacional marcado por tensiones y desigualdad.








