Millones de personas en Estados Unidos se preparan para enfrentar una nueva irrupción de frío extremo que se extenderá desde este viernes hasta el lunes, con temperaturas mínimas históricas en amplias zonas del sur y la costa este del país.
Este nuevo evento invernal llega cuando gran parte del territorio aún sufre las consecuencias de la tormenta de la semana pasada, que mantiene a cientos de miles de hogares sin servicio eléctrico. De acuerdo con reportes de monitoreo energético, más de 240 mil viviendas continúan sin energía.
Según el Servicio Nacional de Meteorología, el sistema se formará frente a la costa de Carolina del Norte entre la noche del viernes y el sábado, provocando fuertes nevadas, ráfagas de viento y posibles inundaciones costeras.
Las condiciones más severas se concentrarán desde el sur de los Apalaches hasta las Carolinas, el sur de Virginia, el norte de Georgia y zonas del litoral atlántico. En Carolina del Norte y Virginia se prevén acumulaciones de entre 4 y 12 pulgadas de nieve, mientras que en Georgia y Carolina del Sur se esperan entre 2 y 5 pulgadas.
Uno de los aspectos más inusuales del fenómeno será su impacto en Florida. El sur del estado podría experimentar su episodio de frío más intenso en 15 años, con la posibilidad de nieve en áreas cercanas a Tampa, Sarasota y Fort Myers.
Los meteorólogos explicaron que una masa de aire ártico, ubicada actualmente sobre el este de Canadá, se desplazará hacia el sur y afectará cerca de dos tercios del este del país. Este patrón podría provocar la ruptura o igualación de más de 200 récords diarios de temperatura mínima, con descensos superiores a los 30 grados Fahrenheit por debajo de lo normal en algunas regiones.
Además del frío extremo, los fuertes vientos aumentan el riesgo de caída de árboles, interrupciones adicionales del suministro eléctrico y casos de hipotermia, especialmente en comunidades que aún no se han recuperado del último temporal.
En Nueva York no se esperan nuevas nevadas, aunque sí vientos intensos. Las autoridades locales informaron que tras la tormenta pasada se retiraron más de 23 millones de libras de nieve y se utilizaron 116 millones de libras de sal para despejar las vías. La ciudad ha reforzado su respuesta ante las bajas temperaturas, luego de que la semana anterior se registraran diez fallecimientos, seis de ellos vinculados a hipotermia.








