
Un Oeste Impredecible
Si la temporada fuese un partido de la NBA, ahora mismo estaríamos rumbo a los vestuarios para el
descanso. Y todos sabemos que es a partir de los terceros cuartos cuando empezamos a mirar el
marcador en serio. O lo que aquí viene a ser el símil, la clasificación de conferencias.
Por eso, en un Oeste donde los Warriors son sextos, con acceso directo a playoffs, y los Timberwolves
undécimos, fuera incluso de play-in pero sólo con una victoria menos, ganar o perder empieza a
importar más que nunca.
También, siendo francos, su calendario ha sido de los más fuertes estos últimos días (Boston, Indiana,
Miami y Denver), mostrándose incapaces de rascar nada en ninguno de ellos. Tampoco anoche ante
unos T-Wolves sin Towns y donde Edwards estuvo irrelevante en ataque (5 puntos), pero Rudy Gobert
fue Monsieur Gobert. Inmenso el francés.
Es cierto que los Wolves robaron más balones y perdieron bastante menos, pero el acierto a canasta de
uno equipo y otro fue devastador en su contra, gracias a una intensidad superior en defensa y
aprovechándose, obviamente, de la falta de automatismos en una rotación rival menos trabajada.
Los Clippers se las verán con Hawks, Mavs y Nuggets (eso sí, en casa) en los tres próximos partidos. Los
Wolves, por su parte, tienen dos caramelos por delante, Rockets y Pistons, una oportunidad estupenda
para hilar cinco triunfos seguidos que les permitan continuar la escalada para que Towns se encuentre,
al regreso de su lesión, un panorama mejor del que dejó.







