
Tres grandes temas siguen a la cabeza de los problemas que enlista la población: el tránsito vehicular, la energía eléctrica, la seguridad pública.
Leyes, resoluciones, normativas, medidas -la mayoría que se diluyen, que se olvidan en el tiempo- hay de sobra para la regulación y control del tránsito vehicular, pero el problema va en aumento, crece día por día, y pareciera no tener solución.
Es un problema que comparte responsabilidades, de las autoridades, de la sociedad. Autoridades que han fallado estrepitosamente al pretender imponer medidas que, por el contrario, se convierten en parte protagónica del problema. En paralelo, los conductores de vehículos son cada vez más imprudentes, mal educados, temerarios, irrespetuosos pues sus tremendismos no tienen consecuencias.
‘Red Semafórica del Gran Santo Domingo’, ‘RD se mueve’, ‘Parqueate bien, “Programa de Movilidad Urbana’, son algunos nombres con que se han bautizado los frustrados proyectos en que se han botado miles de millones de pesos -corrupción incluida-, sin resultados satisfactorios, medidas que no se cumplen.
En las intersecciones de mayor tránsito, por ejemplo, se han pintado cuadros amarillos pretendiendo que los conductores no ‘tranquen’ los cruces, lo que no se respeta, mientras agentes de tránsito se entretienen en las esquinas ‘chateando’ en sus celulares, pero prestos a ‘agilizar’ el tránsito cuando aparece un motorista-policía que franquea el vehículo de un funcionario de tercera, que demanda ‘vía rápida’.
En ese escenario, llega un nuevo incumbente al Intrant, el ex jefe del COE, general retirado Juan Manuel Méndez, generando nuevas expectativas de anuncios de planes pero sin muchas esperanzas de reversión del caos callejero, cotidiano, responsable de no pocos sofocones.






