
La policía que queremos. Las sociedades requieren de constituciones, leyes y normas que regulen el comportamiento de sus ciudadanos.
La policía que queremos y necesitamos es una policía comprometida con esos valores, con el respeto a los derechos humanos de los demás, con la decencia pública, con la dignidad humana, con las buenas costumbres y modales, con a la defensa a la patria, es decir, una policía preparada para el cumplimiento de su deber en la sociedad que se le respete , bien remunerada y muy cercana a la ciudadanía.
La sociedad no ve bien a una policía o policías vinculados a acciones de irrespeto al ciudadano, a su vida y a sus propiedades, corrompida y colaboradora con las cosas malas que dañan la sociedad.
Tanto los altos mandos, como los mandos medios y la amplia base de la policía deben estar comprometidos con lo mejor de la sociedad y no con las cosas que la destruyen y la convierten en un lugar invisible.
Por eso nuestros niños y niñas, adolescentes y jóvenes además de recibir el pan de la enseñanza en la escuela, liceo, politécnico, colegio, instituto y universidad, también deben ser instruidos con valores cívicos morales.
Nuestros policías provienen de la entraña del pueblo dominicano. Y si en sus hogares y en la escuela no le dan educación cívica, pautas de convivencias cívicas en la sociedad, les será muy difícil asumir un comportamiento diferente.
La mentalidad de la policía tiene que estar a tono con el civismo, que valora como bueno y válido el respeto a los demás, celos por la patria y sus instrucciones, respeto a los derechos humanos de los demás, respeto a la vida del ciudadano.
Las muertes recientes de forma infrahumana de ciudadanos en varios cuarteles deja mucho que desear y pensar. Dichas muertes ha exasperado a la sociedad, la cual muestra gran preocupación y desconcierto.
Realmente, nuestra policía está obligada a cambiar la forma inhumana de tratar a la gente. Así esperamos.







