SANTO DOMINGO.- La modernización del campo dominicano está creando una necesidad que va más allá de incorporar maquinaria y nuevas tecnologías: contar con profesionales capaces de operar, administrar y aprovechar esos avances. En respuesta a ese desafío, el Ministerio de Agricultura y la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) destinarán unos RD$23.7 millones durante cuatro años para formar a 30 jóvenes en Ingeniería Agronómica, mención Producción de Cultivos.
El convenio contempla el financiamiento completo de los estudios de los beneficiarios y permitirá respaldar la reapertura de esta carrera universitaria, con una formación orientada a las necesidades técnicas, científicas y gerenciales que enfrenta actualmente la producción agropecuaria.
Los estudiantes podrán cursar el programa tanto en la sede de la UNPHU en Santo Domingo como en el recinto Baldemiro Martínez, ubicado en La Vega. La distribución amplía el acceso a una preparación especializada para jóvenes de zonas estrechamente vinculadas con la actividad productiva del país.
La iniciativa fue formalizada durante el XXVIII Encuentro de Líderes del Sector Agropecuario de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD). El acuerdo fue suscrito por el ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat Bencosme, y el rector de la UNPHU, Miguel Ramón Fiallo Calderón.
El aporte estatal tendrá un costo estimado de RD$197,751.50 por estudiante cada año. Para los 30 beneficiarios, esto representa RD$5,932,545 anuales y un desembolso aproximado de RD$23,730,180 al completar los cuatro años previstos, siempre que los estudiantes cumplan con las condiciones académicas y administrativas establecidas.
Pero el alcance del convenio no se limita al pago de matrículas. La propuesta busca acercar la universidad a la realidad de las unidades productivas mediante visitas técnicas, pasantías, actividades prácticas y otras experiencias que permitan a los estudiantes conocer directamente los procesos relacionados con la producción y transformación agropecuaria.
Esa conexión adquiere especial importancia en un momento en que la agricultura dominicana avanza hacia una mayor mecanización. La incorporación de equipos, tecnología e innovación exige trabajadores con conocimientos especializados capaces de trasladar esas herramientas al terreno y convertirlas en mejoras concretas de productividad y rentabilidad.
Espaillat Bencosme ha colocado precisamente la mecanización, la extensión agrícola y la investigación entre las prioridades de su gestión al frente de Agricultura, iniciada en enero de 2026. Bajo esa visión, la formación profesional aparece como una pieza complementaria de la inversión tecnológica que necesita el sector.
La reapertura de la carrera también responde a un problema de relevo generacional. La transformación del agro requiere profesionales que puedan acompañar a los productores en la adopción de nuevos métodos y tecnologías, al tiempo que aporten conocimientos científicos y capacidades de gestión a las actividades agrícolas.
En el esquema acordado, la UNPHU tendrá a su cargo la administración académica del programa y el seguimiento del desempeño de los estudiantes. Agricultura, en tanto, asumirá los costos académicos correspondientes y promoverá las oportunidades de experiencia práctica vinculadas al sector.
El propósito final es que la inversión en educación produzca capacidades aplicables directamente al aparato productivo. La apuesta combina formación universitaria, experiencia en campo y especialización técnica para contribuir a una agricultura con mayor productividad, competitividad y capacidad de respuesta ante los cambios tecnológicos.
Para el sector agropecuario, el programa representa además una apuesta de largo plazo: preparar desde las aulas a los profesionales que deberán acompañar la transición hacia un campo dominicano más mecanizado y tecnificado, con el desafío adicional de mantener su capacidad para generar ingresos y contribuir a la seguridad alimentaria nacional.








