Pocas marcas parecían tan difíciles de superar como el récord de goles en la historia de las Copas del Mundo. Sin embargo, Lionel Messi volvió a ampliar los límites de su carrera al convertirse en el máximo anotador del torneo, alcanzando los 17 tantos y dejando atrás la marca de 16 que había establecido el alemán Miroslav Klose.
La nueva cifra resume un recorrido de dos décadas en los Mundiales. El capitán argentino abrió su cuenta en Alemania 2006 frente a Serbia y Montenegro, no logró marcar en Sudáfrica 2010 y posteriormente firmó cuatro goles en Brasil 2014. Más adelante añadió un tanto en Rusia 2018 y vivió su producción más destacada en Qatar 2022, donde anotó siete veces y condujo a Argentina hacia la conquista de su tercer título mundial.
La edición de Norteamérica 2026 encontró a Messi todavía a tres anotaciones del récord histórico. La diferencia comenzó a reducirse en la primera jornada gracias a un triplete frente a Argelia, un rendimiento que lo dejó a las puertas de una marca que durante años parecía reservada para Klose.
Fue en el compromiso contra Austria donde terminó de escribir otra página memorable. En el estadio AT&T de Arlington, el argentino dispuso primero de un penalti en el minuto nueve, pero su remate se marchó desviado a la izquierda del guardameta Alexander Schlager. La revancha llegó en el minuto 38, cuando envió el balón al fondo de la red para darle la ventaja parcial de 1-0 a la selección albiceleste y convertirse en el máximo goleador de los Mundiales.
La nueva marca también reconfigura la clasificación de los grandes artilleros de la Copa del Mundo. Detrás de Messi aparecen el brasileño Ronaldo Nazário, con 15 anotaciones, y el francés Kylian Mbappé, que suma 14 y continúa en actividad. El récord del argentino, además de agrandar su legado personal, establece una nueva referencia histórica para las futuras generaciones del fútbol internacional.








