Diversos estudios coinciden en que la migración juega un papel determinante en el crecimiento económico de la República Dominicana, tanto por los aportes de la diáspora como por la participación de trabajadores extranjeros en sectores productivos.
De acuerdo con datos recopilados por la Mesa Nacional para las Migraciones y Refugiados en República Dominicana, organismos como el Banco Central de la República Dominicana, la Organización Internacional para las Migraciones, el Instituto Nacional para las Migraciones y la Organización Internacional del Trabajo han documentado cómo las dinámicas migratorias impactan directamente en el Producto Interno Bruto (PIB) y en la sostenibilidad del crecimiento económico.
Remesas: un pilar del consumo y la inversión
Uno de los principales aportes proviene de los dominicanos que residen en el exterior, quienes envían remesas que inciden directamente en el consumo de los hogares, especialmente en áreas como educación, salud, alimentación y vivienda, además de apoyar pequeños emprendimientos comunitarios.
Según los datos citados, las remesas alcanzaron los US$11,866.3 millones en 2025, lo que representa un crecimiento interanual de 10.3 %. Solo en diciembre, el país recibió más de US$1,098 millones, reflejando un aumento significativo respecto a meses anteriores.
Estados Unidos continúa siendo el principal origen de estos envíos, concentrando alrededor del 80 % de los flujos, seguido por España. También se registran aportes desde Haití, así como desde países europeos como Suiza e Italia.
Mano de obra migrante en sectores estratégicos
El informe destaca que la población trabajadora extranjera representa cerca del 9.5 % de la fuerza laboral total en el país, con una presencia significativa en sectores como la construcción, la agricultura y el turismo.
En el sector agropecuario, los trabajadores migrantes ocupan aproximadamente el 27 % de los empleos, mientras que en la construcción constituyen una parte esencial de la mano de obra, especialmente en las etapas iniciales de los proyectos, donde pueden representar entre el 70 % y 90 % de los trabajadores.
En este ámbito, los migrantes —principalmente de origen haitiano— han contribuido a cubrir vacantes que no suelen ser ocupadas por trabajadores locales, permitiendo mantener el ritmo de las obras y reduciendo retrasos en proyectos de infraestructura.
Impacto en la producción y los servicios
Además de su presencia en empleos formales, muchos migrantes participan en actividades informales vinculadas a oficios como carpintería, transporte y trabajos de apoyo, lo que también dinamiza la economía local.
En el turismo, su aporte es igualmente relevante, desempeñando funciones de servicio, atención al cliente y mantenimiento en hoteles, restaurantes y sistemas de transporte, lo que contribuye al funcionamiento eficiente de uno de los sectores que más divisas genera en el país.
El documento señala que la construcción ha sido uno de los motores del crecimiento económico en la última década, con un promedio superior al 8 %, impulsado en parte por la disponibilidad de esta mano de obra.
En conjunto, estos factores reflejan que la migración no solo tiene un impacto social, sino que también constituye un elemento clave para la productividad, la inversión y el desarrollo económico de la República Dominicana.








