FILADELFIA.- La principal dificultad de los Philadelphia 76ers no será reunir talento, sino conseguir que sus figuras compartan responsabilidades y acepten cambios en sus estadísticas individuales. LeBron James, Joel Embiid, Tyrese Maxey y Jaylen Brown forman un núcleo estelar con aspiraciones de campeonato, pero la experiencia de la NBA demuestra que construir un equipo ganador requiere tiempo, comunicación y sacrificios.
James conoce ese proceso de primera mano. Durante sus cuatro temporadas junto a Dwyane Wade y Chris Bosh en el Miami Heat, el equipo disputó cuatro finales consecutivas de la NBA y conquistó dos campeonatos. Sin embargo, el comienzo estuvo lejos de ser sencillo: Miami arrancó aquella primera campaña con un registro de 9-8, pese a las expectativas generadas por la reunión de sus estrellas.
Ahora, ante la posibilidad de integrar otro grupo de grandes figuras en Filadelfia, el veterano utiliza aquella experiencia para advertir que los resultados no llegarán de inmediato.
«Todo el mundo quiere avena instantánea», comentó James al comparar las expectativas actuales con la necesidad de construir un equipo competitivo. Su mensaje apunta a que alcanzar el máximo potencial colectivo exige atravesar situaciones incómodas y superar un proceso que no puede acelerarse a voluntad.
Chris Bosh, uno de los protagonistas de aquella etapa en Miami, también considera fundamental mantener la perspectiva cuando surjan dificultades. A su juicio, las victorias deben estar por encima de las estadísticas individuales y las estrellas tienen que comunicarse cuando las cosas no funcionen como esperan.
Menos estadísticas, más responsabilidad colectiva
La nueva estructura de Filadelfia plantea un reto particular porque varias de sus principales figuras estaban acostumbradas a asumir un elevado volumen de lanzamientos y responsabilidades ofensivas.
Durante la temporada 2025-2026, James, Maxey, Embiid, Brown y el joven VJ Edgecombe superaron los 1,000 puntos cada uno. Embiid logró esa cifra pese a perderse más de la mitad de la campaña, mientras que James alcanzó el registro durante su etapa con Los Ángeles Lakers y Brown lo hizo con Boston.
El reparto de oportunidades deberá cambiar. La temporada pasada, esos cinco jugadores acumularon conjuntamente 234 intentos de tiro en situaciones decisivas, definidas como los últimos cinco minutos del cuarto período con una diferencia de cinco puntos o menos. Resultaría difícil mantener ese volumen con todos compartiendo el mismo equipo y las mismas posesiones.
Por eso, el desafío no se limita a distribuir minutos o lanzamientos: también implica aceptar que, en determinados partidos, algunas figuras tendrán menos participación ofensiva para permitir que otras asuman el protagonismo.
La experiencia de Golden State ofrece otro ejemplo. Cuando Stephen Curry, Klay Thompson, Kevin Durant y Draymond Green coincidieron en los Warriors, todos tuvieron que ajustar sus funciones para aprovechar el talento disponible sin renunciar a su agresividad. Curry explicó entonces que cada integrante debía seguir aportando sus fortalezas para alcanzar el potencial colectivo.
La apuesta de LeBron y el papel de Brown
James también envió una señal sobre sus prioridades al aceptar una reducción salarial cercana al 92 % respecto a la temporada anterior y pactar un salario de 3.9 millones de dólares para esta campaña, según los datos del artículo original.
La posibilidad de convertirse en el primer jugador en ganar un campeonato de la NBA con cuatro franquicias distintas constituye un incentivo importante en esta etapa de su carrera. Su historial anotador también le permite hablar desde una posición particular sobre la importancia de poner el resultado por encima de los números personales.
En su debut de pretemporada con los 76ers, James intentó un solo tiro de campo y recibió faltas que le permitieron lanzar ocho tiros libres, todos convertidos. Aunque esa actuación no permite anticipar su papel durante la temporada regular, encaja con la disposición que ha expresado a adaptarse a las necesidades del conjunto.
Jaylen Brown comparte ese enfoque. El jugador ha insistido en que su prioridad es encontrar formas de ganar en cada entrenamiento, reunión y sesión de preparación, incluso si las exigencias cambian de un partido a otro.
Maxey, por su parte, considera que el talento por sí solo no garantiza resultados. El base advirtió que, si el equipo no está dispuesto a realizar el trabajo necesario y aceptar sacrificios, el potencial de sus integrantes no se traducirá automáticamente en éxitos.
El precedente de Miami y la meta de Filadelfia
La historia de los grandes tríos de la NBA incluye equipos que consiguieron dominar durante varios años, desde las figuras históricas de Boston y Los Ángeles hasta las combinaciones de Chicago, San Antonio y Golden State. Miami demostró que una concentración extraordinaria de talento puede producir campeonatos, pero también que la convivencia deportiva exige ajustes.
Para Filadelfia, la meta es conquistar un título que la franquicia no gana desde 1983. La presencia de James, Embiid, Maxey y Brown eleva las expectativas, aunque la integración de sus funciones ofensivas y la capacidad de responder juntos a los momentos difíciles serán determinantes.
El propio grupo reconoce que el talento debe acompañarse de compromiso y disposición para ceder protagonismo. Si las estrellas consiguen transformar sus capacidades individuales en una estructura compartida, los 76ers podrán aspirar a competir por el campeonato; de lo contrario, la acumulación de nombres no bastará para alcanzar el objetivo.








