La decisión de Estados Unidos de aplicar un arancel adicional de 12.5 % a las exportaciones procedentes de República Dominicana ha encendido las alarmas entre autoridades y representantes del sector productivo, que ahora evalúan las posibles consecuencias para uno de los principales motores del comercio exterior del país.
El anuncio de la administración del presidente Donald Trump ha sido recibido con prudencia tanto por el Gobierno como por el empresariado exportador. Mientras se analizan los efectos de la medida, ambos sectores coinciden en la necesidad de mantener abiertos los canales de diálogo con Washington y diseñar una estrategia que permita reducir el impacto sobre las exportaciones nacionales.
Un estudio elaborado por la firma consultora Naut & Associates identifica los productos con mayor nivel de exposición al nuevo gravamen. Entre ellos figuran los instrumentos y equipos médicos, cigarros, disyuntores eléctricos, joyería, aparatos de electrodiagnóstico, preparaciones farmacéuticas, manufacturas plásticas y cacao en grano, sectores que mantienen una importante presencia en el mercado estadounidense.
El informe advierte que las zonas francas concentran uno de los mayores riesgos derivados del cambio arancelario. Al enfrentar una tasa de 12.5 %, las empresas instaladas en República Dominicana quedarían en desventaja frente a competidores de Centroamérica, como Guatemala, El Salvador y Honduras, cuyos productos ingresarían al mercado estadounidense con un arancel de 10 %.
Dentro de ese escenario, la industria de dispositivos médicos aparece como una de las más sensibles debido al volumen de sus exportaciones. No obstante, el análisis señala que gran parte de esa producción opera bajo contratos de manufactura para corporaciones multinacionales con presencia en distintos países, lo que permitiría distribuir parte del costo adicional dentro de sus cadenas globales de suministro.
Sin embargo, la consultora advierte que, si la diferencia arancelaria se mantiene en el tiempo, podría aumentar el riesgo de que futuras inversiones o nuevas líneas de producción sean trasladadas hacia países con mejores condiciones comerciales, como México u otras economías que enfrenten menores cargas tributarias para exportar a Estados Unidos.
El sector tabacalero también figura entre los más comprometidos. Aunque el mercado de cigarros premium suele mostrar una demanda menos sensible a los aumentos de precio, el informe recuerda que la industria dominicana ya había absorbido incrementos arancelarios desde 2025. La nueva carga, sostiene, reduce aún más los márgenes tanto de fabricantes nacionales como de importadores y distribuidores estadounidenses, mientras competidores como Honduras mantienen una ventaja al beneficiarse de un arancel inferior.
La evolución de las negociaciones entre ambos países será determinante para medir el alcance definitivo de la medida y el impacto que podría tener sobre las exportaciones dominicanas hacia su principal socio comercial.








