
El Banco Mundial proyecta un desempeño más sólido de la economía mundial de lo previsto inicialmente, pese a un escenario internacional marcado por tensiones comerciales y elevada incertidumbre política. Así lo establece su más reciente informe de Perspectivas Económicas Globales, publicado este martes.
Según el organismo, la economía global crecería un 2.7 % durante 2025, lo que representa un aumento de cuatro décimas respecto a la estimación realizada a mediados de año. Para 2026, el crecimiento se situaría en 2.6 %, mientras que en 2027 alcanzaría nuevamente el 2.7 %, ambas cifras también por encima de los pronósticos anteriores.
En el detalle por regiones, el informe anticipa que Estados Unidos registrará en 2026 un crecimiento de 2.2 %, una décima más que el estimado para el año en curso. En contraste, China experimentaría una desaceleración, con una expansión prevista de 4.4 %, lo que supone una reducción de cuatro décimas.
La Zona euro vería su crecimiento moderarse hasta el 0.9 % en 2026, con una ligera recuperación estimada en 1.2 % para 2027. Aun así, el Banco Mundial destaca que estas cifras superan las contempladas en su informe previo.
Para los países emergentes y en desarrollo, el panorama es relativamente más favorable. El organismo estima que estas economías crecieron un 4.2 % en el año recién concluido, tres décimas más de lo previsto, y proyecta expansiones de 4 % y 4.1 % para los dos años siguientes.
No obstante, el escenario para América Latina resulta menos alentador. El Banco Mundial redujo en una décima sus previsiones de crecimiento tanto para 2025 (2.2 %) como para 2026 (2.3 %), mientras que para 2027 mantiene una expansión estimada de 2.6 %.
El informe advierte que, de confirmarse estas proyecciones, la década de 2020 podría convertirse en el período de menor crecimiento económico global desde los años sesenta. Además, señala un ensanchamiento de la brecha en los niveles de vida, ya que mientras las economías avanzadas superan los ingresos per cápita de 2019, una de cada cuatro economías en desarrollo registra hoy menores niveles de riqueza.
Ante este panorama, el Banco Mundial calificó de insostenible la creciente divergencia y exhortó a los gobiernos a adoptar medidas estructurales, como la liberalización de la inversión privada y el comercio, el control del gasto público y una mayor inversión en tecnología y educación, con el objetivo de evitar el estancamiento económico y el aumento del desempleo.








