El Banco Central decidió mantener la tasa de política monetaria en 5.25% anual durante su reunión de noviembre, argumentando que la inflación interanual continúa dentro del rango meta al situarse en 4.23% en octubre. Aunque los precios de los alimentos han recibido presiones por choques externos y los daños de la tormenta Melissa, la institución considera que el mecanismo de transmisión monetaria sigue operando con normalidad y que la liquidez en el sistema es suficiente para sostener condiciones financieras favorables.
En medio de un panorama internacional marcado por desaceleración económica y tensiones geopolíticas, las principales economías muestran señales mixtas. Estados Unidos registra una inflación superior a su meta y un mercado laboral debilitado, mientras la Zona Euro mantiene una inflación cercana a su objetivo sin prever nuevos recortes de tasas. En América Latina, la mayoría de los bancos centrales han reducido sus tasas para apoyar la demanda interna, en un entorno de precios del petróleo estables y del oro en máximos históricos.
A nivel local, el crecimiento económico acumulado hasta octubre fue de 2.0%, afectado también por los efectos de Melissa. El Banco Central ha reducido la TPM en 50 puntos básicos desde septiembre y continúa ejecutando su programa de liquidez para estimular el crédito, que crece alrededor de 8%. Con fundamentos macroeconómicos sólidos, reservas internacionales estables y una proyección de crecimiento anual entre 2.0% y 2.5%, la entidad reafirma su compromiso de mantener la inflación dentro del rango meta y apoyar la recuperación económica de cara a 2026.








