
La suspensión de las importaciones de mango dominicano por parte del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) ha encendido las alarmas en uno de los principales sectores exportadores del país. Productores y exportadores consideran que la medida representa un desafío para toda la cadena productiva y llaman a una respuesta coordinada que permita recuperar cuanto antes el acceso al mercado estadounidense.
El presidente del Clúster Mango Dominicano, Rafael Leger, calificó la situación como un problema de alcance nacional y sostuvo que la solución requiere el trabajo conjunto de productores, autoridades y entidades técnicas. A su juicio, el objetivo inmediato debe ser identificar las fallas detectadas por las autoridades sanitarias estadounidenses y corregirlas para solicitar una nueva inspección.
Lejos de tratarse de una dificultad reciente, Leger explicó que el riesgo asociado a la mosca de la fruta ha acompañado al sector desde el inicio de su proceso de expansión comercial. Recordó que hace dos décadas, cuando la industria apenas cultivaba unas mil hectáreas, ya se había identificado esa plaga —junto con la antracnosis— como una de las principales amenazas para la competitividad del mango dominicano. Sin embargo, el crecimiento de la producción hasta cerca de 10,000 hectáreas ha incrementado la complejidad de los controles fitosanitarios y la incorporación de nuevos productores ha hecho más difícil mantener estándares uniformes.
Las observaciones realizadas por Estados Unidos se concentran en el protocolo de monitoreo de la mosca de la fruta, requisito indispensable para que las fincas sean certificadas. Antes de que los mangos sean sometidos al tratamiento hidrotérmico exigido para ingresar a ese mercado, cada plantación debe demostrar, mediante un sistema de trampas revisadas semanalmente, que mantiene bajo control la presencia del insecto.
Actualmente, alrededor de 1,300 productores dominicanos están registrados para exportar mango. Aunque el mercado estadounidense absorbe entre el 25 % y el 30 % de los envíos, Europa continúa siendo el principal destino de la fruta nacional, con una participación de entre 55 % y 60 % de las exportaciones. Durante el último año, República Dominicana comercializó en el exterior aproximadamente nueve millones de cajas, valoradas en unos 54 millones de dólares, de las cuales cerca de dos millones fueron destinadas a Estados Unidos, principalmente de la variedad Mingolo.
Frente a este escenario, el Clúster considera necesario diversificar aún más los mercados internacionales. Leger destacó el potencial de Canadá, así como de destinos asiáticos como Japón y Corea, donde el mango dominicano ya ha logrado presencia y podría ampliar su participación para reducir la dependencia del mercado estadounidense.
Entre las acciones planteadas para recuperar la confianza de las autoridades sanitarias, el dirigente propuso reactivar el Plan Nacional de la Mosca de la Fruta, reforzar la capacitación técnica de los productores e implementar nuevas certificaciones en buenas prácticas agrícolas. En ese sentido, informó que el Clúster desarrollará un programa junto al Banco Agrícola para capacitar inicialmente a un centenar de productores, quienes trabajarán de manera coordinada con la planta de empaque de APROMANGO.
Como parte de las medidas preventivas, Leger insistió en que la fruta caída no debe permanecer en el suelo, ya que favorece la reproducción de plagas y compromete los controles fitosanitarios. También indicó que el Ministerio de Agricultura mantiene equipos técnicos trabajando para corregir las observaciones realizadas por Estados Unidos, con el propósito de restablecer las exportaciones y preservar la reputación internacional del mango dominicano.








