Un estudio financiado por el centro de investigaciones J-PAL Latinoamérica y el Caribe (LAC) ha planteado una solución innovadora para mejorar la recaudación de la Alcaldía del Distrito Nacional a través del cobro por el servicio de recogida de basura. La propuesta sugiere que este servicio se facture junto con la factura eléctrica de los ciudadanos y que el incumplimiento de dicho pago tenga consecuencias legales.
El estudio, realizado en 2018 por el economista José Antonio Pellerano y su colega Christopher Neilson, se llevó a cabo como un plan piloto durante aproximadamente un año y medio, con un costo de 68,000 dólares.
Pellerano explicó que, dado el contexto en la República Dominicana, donde muchos servicios públicos enfrentan problemas de baja recaudación, consideraron que esta investigación podría generar resultados valiosos para mejorar la gestión de la recogida de residuos sólidos en el Distrito Nacional.
La investigación se basó en una aproximación experimental que buscaba incentivar el pago del servicio de basura. Inicialmente, se realizó una encuesta telefónica a 5,000 clientes de manera aleatoria.
Posteriormente, se seleccionó una muestra de alrededor de 600 edificios, con un 60 % ubicado en áreas como Naco, Piantini, Ensanche Quisqueya, Paraíso, Mirador Norte, Gascue, El Millón y Evaristo Morales, entre otros. A estos edificios se les enviaron dos tipos de cartas basadas en la economía experimental.
Una de las cartas informaba a los ciudadanos sobre las consecuencias del atraso en el pago del servicio, mientras que la otra indicaba que el edificio se encontraba dentro de la minoría que no cumplía con el pago a la Alcaldía. Ambas cartas se entregaron a cada apartamento.
Según los resultados presentados por José Antonio Pellerano, el mensaje que destacaba las «consecuencias» aumentó la tasa de pago en un 15 %. Por otro lado, en el grupo control, que no recibió ningún mensaje, la tasa de pago también aumentó en un 15 %. Esto indica que el mensaje sobre las «consecuencias» duplicó la tasa de cumplimiento de pago, llegando a casi un 30 % en ese grupo.
Pellerano subrayó que el mensaje que hacía referencia a la «norma social», informando que el edificio estaba en la minoría que no pagaba, solo tuvo un efecto del 5 % y no fue estadísticamente significativo.








