La visita de Volodímir Zelenski a Serbia quedó marcada este sábado por el impacto de los últimos ataques rusos contra Ucrania, que dejaron 13 personas muertas y 77 heridas en un período de 24 horas, según informó el mandatario ucraniano durante su estancia en Belgrado.
Doce regiones ucranianas fueron alcanzadas entre el viernes y las primeras horas del sábado por una combinación de drones y proyectiles balísticos. Zelenski sostuvo que los ataques afectan de manera recurrente infraestructuras esenciales para la población civil, entre ellas instalaciones eléctricas, estaciones ferroviarias, hospitales, universidades y empresas públicas.
El presidente ucraniano aprovechó su encuentro con Aleksandar Vucic para insistir ante sus aliados en la necesidad de ampliar el respaldo militar y financiero a Kiev. Entre sus principales demandas figuran mayores capacidades para interceptar ataques balísticos y nuevas sanciones destinadas a limitar la capacidad rusa de producir misiles.
La presencia de Zelenski en Belgrado adquiere especial relevancia por la posición que mantiene Serbia dentro del escenario europeo. Aunque el país aspira a incorporarse a la Unión Europea, el Gobierno de Vucic ha evitado sumarse a las sanciones comunitarias contra Moscú y mantiene vínculos políticos y económicos con Rusia.
Pese a esas diferencias, la agenda bilateral incluyó acuerdos concretos. Ucrania y Serbia suscribieron memorandos de entendimiento relacionados con la agricultura, además de mecanismos de cooperación en sanidad animal y seguridad alimentaria. Vucic también destacó el crecimiento del comercio entre ambos países, que alcanzó alrededor de 450 millones de dólares el año pasado y superó los 321 millones durante los primeros seis meses de 2026.
La reunión también permitió abordar la relación de ambos países con la Unión Europea. Serbia y Ucrania comparten el objetivo de avanzar hacia la integración comunitaria, aunque Belgrado enfrenta un proceso más lento debido, entre otros factores, a sus diferencias con Bruselas en materia de política exterior, democracia y Estado de derecho.
El encuentro se produjo semanas después de una cumbre celebrada en Kiev con participación de países balcánicos, en la que Vucic fue el único dirigente que no suscribió la declaración conjunta final. El presidente serbio rechazó además las versiones sobre supuestas exportaciones de armas y municiones de su país hacia Ucrania.
Para Zelenski, sin embargo, la dimensión más urgente sigue estando dentro de las fronteras ucranianas. Tras casi cinco años de guerra, el mandatario volvió a reclamar recursos para proteger a la población y la infraestructura crítica frente a una campaña de ataques que, según afirmó, continúa golpeando ciudades y servicios esenciales de manera prácticamente diaria.
La visita a Serbia dejó así una combinación de intereses diplomáticos y económicos con una realidad militar que sigue condicionando la política exterior de Ucrania. Mientras Belgrado busca preservar su margen de maniobra entre Moscú y Bruselas, Kiev intenta ampliar el respaldo internacional necesario para sostener su defensa frente a Rusia.








