El expresidente estadounidense Donald Trump volvió a provocar tensiones internacionales al insinuar que su país podría retomar las pruebas nucleares, suspendidas desde 1992. Durante un encuentro con periodistas a bordo del Air Force One, Trump evitó confirmar si se trataría de explosiones subterráneas, afirmando únicamente que “otros países lo hacen, y si ellos lo hacen, nosotros también”. Sus declaraciones llegan en un contexto de creciente rivalidad con Rusia, China e Irán, y justo antes de reunirse con el mandatario chino Xi Jinping.
La posibilidad de nuevos ensayos nucleares ha generado preocupación global. Irán calificó la medida como “una amenaza para la paz internacional”, mientras que Japón, a través del grupo de sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki, la consideró “totalmente inaceptable”. Naciones Unidas recordó que el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, firmado en 1996, impide este tipo de actividades bajo cualquier circunstancia.
Desde el Pentágono, el secretario de Defensa Pete Hegseth defendió la decisión al considerar que busca “mantener una disuasión nuclear creíble”. Sin embargo, Rusia rechazó la justificación de Washington y advirtió que podría responder con pruebas similares si Estados Unidos toma la iniciativa. De concretarse, sería la primera detonación nuclear estadounidense en más de tres décadas, lo que marcaría un retroceso en los esfuerzos globales de desarme.








