WASHINGTON.- La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar después de que fuerzas estadounidenses atacaran objetivos en territorio iraní, mientras el presidente Donald Trump endurecía su discurso contra Teherán y calificaba al país como una “nación fallida”.
La operación estadounidense tuvo como objetivo la isla de Larak, ubicada en el estratégico estrecho de Ormuz. Según el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), el ataque buscaba destruir cohetes cargados con minas marinas que la Guardia Revolucionaria iraní pretendía utilizar para bloquear o dificultar el tránsito por una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo.
Teherán reportó al menos dos personas muertas y varios heridos como consecuencia del bombardeo. Las autoridades iraníes afirmaron además haber respondido con ataques contra instalaciones militares estadounidenses situadas en Jordania y Emiratos Árabes Unidos, elevando nuevamente el riesgo de una confrontación más amplia en la región.
El episodio adquiere especial relevancia porque representa la primera acción militar estadounidense contra objetivos iraníes en aproximadamente un mes, después de que Washington hubiera incrementado previamente la presión económica sobre la República Islámica mientras las conversaciones de paz permanecían estancadas.
En ese contexto, Trump utilizó su plataforma Truth Social para presentar un diagnóstico extremadamente severo de la situación interna iraní. Aseguró que el país carece de capacidades militares y económicas suficientes y sostuvo que su liderazgo se encuentra sumido en un “caos total”.
El mandatario también afirmó que más de 100,000 personas han muerto durante las protestas contra el liderazgo iraní y acusó a las autoridades de Teherán de cometer crímenes de guerra contra la humanidad. Esas afirmaciones forman parte de la escalada retórica de Washington y no fueron acompañadas en la información disponible de una verificación independiente de esas cifras.
La confrontación verbal se produjo además después de que Trump difundiera un video generado mediante inteligencia artificial en el que se representaba la destrucción de la isla de Jarg, uno de los principales centros petroleros de Irán. La publicación añadió un componente propagandístico a una disputa que ya combina operaciones militares, sanciones y una intensa batalla de narrativas.
Hasta ahora, la estrategia estadounidense ha incluido un nuevo paquete de sanciones económicas destinado a incrementar la presión sobre Teherán y limitar su capacidad de respuesta. El giro militar registrado con el ataque en Larak, sin embargo, muestra que Washington mantiene abierta la posibilidad de utilizar la fuerza pese a la vía diplomática.
El secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, confirmó esa posibilidad al advertir que el Pentágono no descarta realizar nuevos “ataques cinéticos” contra objetivos iraníes si las circunstancias lo consideran necesario.
La combinación de sanciones, ataques y amenazas de nuevas operaciones deja las negociaciones de paz en una posición todavía más frágil. El estrecho de Ormuz añade además una dimensión internacional al conflicto, debido a su importancia para el comercio energético mundial y al impacto que cualquier interrupción prolongada podría tener mucho más allá de Oriente Medio.
Crédito: EFE








