(El respeto al derecho ajeno es la paz)
Benito Juárez
En 1945, tras terminar la Segunda Guerra Mundial, un grupo de países decidió formar la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con todos sus organismos colaterales, incluido el de Justicia; se buscaba no retornar al pasado sangriento que tanto le costó a la humanidad.
Se intentaba crear un ambiente sostenible de paz y armonía entre los hombres (y las mujeres) para que pudieran vivir sin conflictos armados, con las diferencias resueltas en el marco de la conciliación y el resto entre las partes.
Una sociedad, para ser tal, tiene que estar regida por un marco jurídico para todos. (Sin injusticia ni privilegios) Así debe ser, no solo en un país, sino en todo el mundo.
Haber invadido y secuestrado al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, sin contar con el conocimiento del Congreso de su país tendrá sus consecuencias, más tarde o más temprano, para Estados Unidos y para el propio Trump, lo cual veremos más adelante.
Trump violó flagrantemente las leyes de EE. UU. EE. UU. y de la ONU, que establecen la autodeterminación y la independencia de los pueblos, la inviolabilidad de su territorio y el respeto a los derechos humanos, entre otros principios fundamentales, sin los cuales es imposible la convivencia pacífica universal.
Con la acción aventurera ordenada por Trump, el derecho internacional fue destrozado de un solo golpe. Ahora sí es verdad que vivimos en una selva de acero armado, bombas nucleares, submarinos atómicos, misiles hiperbólicos con ojivas nucleares, aviones que viajan a la velocidad de la luz, etc.
Trump invadió Venezuela, mató a un centenar de soldados de distintas naciones y secuestró al presidente Maduro junto con su esposa, metiéndolos en una cárcel subterránea como si fueran ratas. ¡Insólito!
¡Un presidente ordenó la invasión y el secuestro de otro presidente, sin que exista un expediente acusatorio, con pruebas reales, no falsas, la condena de un juez, previo a un juicio público y contradictorio! ¡Increíble!
Usted puede o no estar de acuerdo con Maduro; decirle “dictador” que cometió fraude en las elecciones. Usted puede decir lo que quiera, estar de acuerdo o en desacuerdo. Ese es su derecho. Pero no puede, conscientemente, respaldar una invasión que desconoce todos los derechos nacionales e internacionales. ¡Eso no, por los clavos de Jesucristo!
El problema no es Maduro; el problema es el “CHABISMO”, como concepción política patriótica iniciada hace más de 20 años, cuando Hugo Chávez, encarnando a Bolívar, recuperó la soberanía nacional, el petróleo y las demás riquezas del pueblo venezolano”. Maduro no es un dictador; el dictador es Trump, que amenaza, deporta inmigrantes, impone sanciones y aranceles unilaterales. A Trump no le interesa ni le importa la democracia ni la libertad del pueblo. ¡Patrañas!
El cuadrúpedo de Guardó, la apátrida agente de la CIA, Marina Collado, y “mata cura salvadoreño”, también agente de la CIA, Edmundo González, no eran más que marionetas al servicio del peor postor. Ya no les interesan. Les da una patada, los manda para el carajo y los descalifican.
No conforme con el problema que ha creado, Trump dice que no descarta intervenir militarmente en Groenlandia, lo que genera un conflicto con Dinamarca que amenaza con terminar con la OTAN. Le suma más inquietud a la paz mundial cuando afirma que tomará el Canal de Panamá y amenaza a México, Colombia, Cuba y Nicaragua, menos Haití, donde solo hay pobreza, miseria y desolación. ¡Nada que buscar! Dice que Canadá, uno de los países más grandes y menos poblados del mundo, debe convertirse en un Estado norteamericano.
Y como estamos en una onda, ¿qué tal si el gobierno dominicano decide ocupar el territorio desértico y hambriento de Haití, unificar la isla, desalojar a los haitianos, matar a los delincuentes de las bandas y deportar al resto de los morenos a África? Una acción como esa contaría con el respaldo del emperador del hemisferio, el misántropo Donald Trump, y de la oligarquía afrancesada dominicana que se desayuna, almuerza y cena con un haitiano todos los días. De esa manera formaríamos la República Democrática Dominico-haitiana. ¿qué les parece? De ese modo nos quitaríamos un gran problema nacional de carácter político, económico y social. ¡Buena idea! ¿No?
Como van las cosas, ningún país de Europa, Medio Oriente, Oriente Medio, China, Rusia, España, Francia, Italia, Alemania, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, etc., etc., estará exento de ser agredido coyunturalmente.
E.E. UU. quiere recuperar el poder y la influencia que ha perdido en el mundo, sin importarle el costo, sin percatarse de que está poniendo en riesgo su propia estabilidad y la existencia de la humanidad misma.
Así como Hitler era un enfermo, totalmente desequilibrado, sociópata, es Donald Trump, solo que más peligroso, debido a los avances de la ciencia y la tecnología. Las armas de las que dispone Trump son cada vez más letales. Las guerras ya no son convencionales.
El mundo está en vilo. De la Guerra Fría hemos pasado a la guerra caliente. Estamos al borde de una catástrofe de consecuencias imprevisibles para la humanidad. ¿Es que no nos estamos dando cuenta del peligro que representa la humanidad el Hitler reencarnado de Donald Trump?
¿Qué pasaría si China decidiera ocupar Taiwán? No debe ocurrir nada, absolutamente. Taiwán es territorio chino; los 23 millones y tantos de sus habitantes que ocupan el pequeño territorio son chinos; la mayor inversión económica de los empresarios taiwaneses está en China continental. Taiwán no ha sido ocupado por los comunistas chinos por delicadeza y prudencia.
Además, tanto las Naciones Unidas como Estados Unidos reconocen la existencia de “una sola China”, no de dos. Y los dirigentes chinos, con Xi Jinping a la cabeza, hablan de “un país, dos Estados”. Nadie podría impedir que China resuelva el conflicto con Taiwán mediante el poderío militar. Nadie tendría la calidad política, militar y moral para impedirlo. Solo que China no quiere guerra; quiere paz; quiere crecer y continuar desarrollándose como potencia.
Digamos que Vladimir Putin, que tiene ganada la guerra con Ucrania, decidió terminar las operaciones bélicas, secuestrar al payaso de Volodimir Zelenski. Ucrania es mayoritariamente rusa. La mayoría de su población es rusa, habla ruso, tiene una historia y una cultura rusa. Hasta hace poco Ucrania era territorio ruso. La guerra entre Rusia y Ucrania fue provocada por Estados Unidos y sus aliados europeos a través de la OTAN. Perfectamente puso de evitarse impidiendo que Ucrania ingresara al Tratado del Atlántico Norte por constituir una seria amenaza contra la Federación Rusa.
Trump ha puesto el mundo patas arriba. Ahora nada es de nadie. ¡Sálvese quien pueda! Israel, con el respaldo de Washington, produjo un holocausto, asesinando a cientos de miles de palestinos, la mayoría de ellos niños y jóvenes, ante la mirada indiferente de buena parte del mundo. Amenaza con invadir a sus vecinos y provocar otro holocausto en toda la región. Siempre con el respaldo absoluto de Estados Unidos.
El problema en Corea se agrava. Kim Jong-un tiene armas nucleares. Está dispuesto a intervenir militarmente en sus vecinos de Corea del Sur, incluso en Estados Unidos, si fuese necesario. (Ese loco es difícil de bañar)
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PD: No estoy de acuerdo con la política exterior del presidente Luis Abinader, pero lo entiendo. La situación política, económica y social de la República Dominicana en relación con Estados Unidos, nuestro principal socio y dependiente en muchos aspectos, es muy compleja. Es fácil para mí, o para cualquier opositor, rechazar su postura. Pero hay que estar en sus zapatos.
Les recuerdo a los dominicanos que Venezuela es un país hermano. Los hermanos se protegen y se defienden, aun cuando no estemos de acuerdo con muchas de sus acciones. La dictadura de Trujillo ordenó asesinar al presidente venezolano Rómulo Betancourt, solidario con el pueblo dominicano. (No olvido que Duarte murió triste y solo en Venezuela.) Los venezolanos son los únicos autorizados a resolver sus problemas, no Estados Unidos, China, Rusia, Brasil, Colombia, República Dominicana, Cuba ni ningún otro país. Los venezolanos han derrotado dictaduras civiles y militares con sus propios esfuerzos. No han necesitado el apoyo abierto de otras potencias.







