El cierre parcial del gobierno estadounidense, que mantiene a unos 750,000 empleados sin salario desde el 1 de octubre, ha sido utilizado por el presidente Donald Trump para impulsar recortes permanentes en agencias federales. El mandatario anunció que, junto al director de la Oficina de Presupuesto, Russell Vought, evaluará qué dependencias considera “innecesarias” para reducir gastos, lo que podría derivar en despidos masivos. Según la Casa Blanca, también se eliminarán fondos federales destinados a estados de mayoría demócrata como California y Nueva York.
El enfrentamiento político entre republicanos y demócratas ha provocado este nuevo “shutdown”, el primero desde 2019. Los republicanos buscan extender el gasto público hasta noviembre, mientras que la oposición exige la restitución de fondos recortados a la sanidad pública. En medio de las tensiones, Trump ha utilizado un tono desafiante, burlándose de los líderes demócratas y calificando a varias agencias como “estafas políticas”.
La crisis ya genera preocupación en sectores estratégicos como la aviación, donde asociaciones de controladores y aerolíneas advierten sobre riesgos de seguridad y retrasos. Mientras tanto, expertos cuestionan la constitucionalidad de recortes permanentes de personal durante un cierre administrativo, lo que mantiene el debate abierto en el Congreso, que volverá a reunirse este viernes para buscar una salida.








