Lima.- El Gobierno de Perú declaró durante 60 días el estado de emergencia en cinco distritos de la región de Ayacucho, luego de que un terremoto de magnitud 7,2 dejara cerca de 500 personas afectadas y provocara daños en viviendas e infraestructura pública.
La medida alcanza a Chumpi, Coracora, Pullo y Upahuacho, en la provincia de Parinacochas, así como a Carapo, en Huanca Sancos. El decreto permite ejecutar acciones extraordinarias de respuesta y rehabilitación para atender las consecuencias del movimiento telúrico registrado el pasado jueves.
Entre los daños contabilizados figuran 83 viviendas afectadas y alrededor de una veintena de escuelas, centros de salud, locales públicos y vías de transporte. Hasta el momento también se reportan tres personas heridas.
La respuesta será coordinada entre el Gobierno Regional de Ayacucho y las autoridades municipales, con el acompañamiento técnico del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) y la participación de distintos ministerios. Las instituciones deberán intervenir en áreas como salud, educación, vivienda, transporte, agricultura, seguridad y atención social, de acuerdo con las necesidades identificadas en las comunidades afectadas.
Para sostener las labores de asistencia se contempla la disponibilidad de medicamentos, alimentos, agua, equipos médicos, generadores eléctricos, combustibles, materiales de construcción, carpas y equipos de comunicación, entre otros suministros. También podrán utilizarse servicios gratuitos de transporte, atención médica, logística, almacenamiento y distribución.
La activación de estas medidas ocurre en un país que mantiene una actividad sísmica constante. Perú ha registrado 568 sismos durante lo que va de 2026, mientras que julio concentró 115 eventos, según información del Centro Sismológico Nacional del Instituto Geofísico del Perú.
Lima, Arequipa e Ica figuran entre las zonas con mayor número de movimientos registrados. La vulnerabilidad de estas regiones también está marcada por antecedentes de terremotos destructivos, como el ocurrido en Ica en 2007, que dejó alrededor de 500 muertos.
El terremoto de Ayacucho se suma a otros episodios recientes con consecuencias graves, entre ellos un sismo de magnitud 5,4 ocurrido en Junín el 18 de julio, que causó cinco muertes y destruyó decenas de viviendas en zonas rurales. El nuevo estado de emergencia busca ahora acelerar la atención de las comunidades ayacuchanas y restablecer las condiciones básicas afectadas por el último movimiento telúrico.
Crédito: EFE








