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Sheinbaum responde a Trump: “México no es ni será colonia ni protectorado”

CIUDAD DE MÉXICO.- La presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó que México mantendrá su independencia frente a cualquier potencia extranjera y descartó una relación de subordinación con Estados Unidos, luego de que el presidente Donald Trump difundiera un mapa en el que México y otros territorios aparecen cubiertos por los colores de la bandera estadounidense.

El mensaje de la mandataria se produce en un momento de estrecha cooperación entre ambos países, pero también de fuertes presiones de Washington en asuntos como seguridad, migración y narcotráfico. Sheinbaum sostuvo que su Gobierno puede trabajar conjuntamente con Estados Unidos sin permitir injerencias en los asuntos internos mexicanos.

“No queremos la injerencia extranjera en México de ningún tipo”, afirmó durante su conferencia de prensa en Palacio Nacional.

La reacción presidencial comenzó después de que Trump publicara el lunes, sin explicación adicional, una imagen en la que México, Canadá, Groenlandia, Islandia y distintos territorios de Centroamérica y el Caribe aparecen bajo los colores de la bandera estadounidense y acompañados por la leyenda “United States of America”.

Sheinbaum respondió inicialmente a través de redes sociales, enmarcando su mensaje en las celebraciones patrias mexicanas y reivindicando al país como un Estado “libre, independiente y soberano”. Un día después volvió sobre el tema durante su conferencia, donde afirmó que cualquier intento de una potencia extranjera de gobernar México encontraría la defensa de su pueblo.

La presidenta trasladó ese principio también al ámbito político interno al defender una propuesta de su Gobierno que busca establecer que quienes aspiren a ocupar la Presidencia de México o una gubernatura no puedan mantener otra nacionalidad, salvo que renuncien a ella.

Sheinbaum aclaró que la iniciativa no pretende cuestionar el derecho de los mexicanos a tener doble o incluso triple nacionalidad. Su argumento se centra en quienes ejercen o aspiran a ejercer las máximas responsabilidades de gobierno, para quienes considera incompatible responder políticamente a dos países.

“Solo una, la mexicana”, sostuvo al referirse a la nacionalidad que, a su juicio, debe asumir quien dirija el Ejecutivo federal o estatal.

El intercambio ocurre mientras Washington mantiene una postura cada vez más agresiva sobre la lucha contra el narcotráfico y ha ejercido presión para ampliar la participación estadounidense en acciones de seguridad dentro del territorio mexicano. También han surgido señalamientos desde Estados Unidos contra autoridades mexicanas por presuntos vínculos con organizaciones criminales.

Para el Gobierno de Sheinbaum, esa cooperación debe mantenerse dentro de los límites de la soberanía nacional. La mandataria insistió en que México puede coordinarse con Estados Unidos, pero sin aceptar que decisiones sobre el territorio o el gobierno mexicano sean tomadas desde el extranjero.

La posición mexicana también se inserta en una política exterior estadounidense marcada por las declaraciones de Trump sobre la expansión territorial. El presidente estadounidense ha planteado públicamente que Canadá podría convertirse en un estado de Estados Unidos y ha reivindicado intereses sobre Groenlandia, aumentando la atención internacional sobre sus planteamientos territoriales.

En este escenario, Sheinbaum busca establecer una línea clara para la relación bilateral: cooperación en los temas de interés común, pero sin renunciar a la autonomía política ni a la capacidad de México para decidir sobre su propio territorio y gobierno.

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