Las redadas migratorias en Estados Unidos continuarán ejecutándose a pesar del cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), según aseguró Tom Homan, designado como “zar” de la frontera por el presidente Donald Trump. La paralización, que ya cumple su segundo día sin acuerdo presupuestario en el Congreso, afecta únicamente a las agencias bajo la sombrilla del DHS y no al resto del Gobierno federal, cuyo presupuesto fue aprobado hasta el final del año fiscal.
Homan afirmó que, aunque los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) no recibirán pago mientras dure el cierre, las operaciones de arrestos y deportaciones seguirán en todo el territorio estadounidense. El Senado no logró aprobar una propuesta republicana para financiar al DHS hasta septiembre, tras el rechazo mayoritario de los demócratas, quienes reclaman mayores límites a las acciones del ICE, especialmente en ciudades como Mineápolis, Chicago y Los Ángeles, donde se han producido protestas.
La paralización involucra además a entidades como la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), el Servicio de Ciudadanía e Inmigración, la Administración de Seguridad en el Transporte, la Guardia Costera, el Servicio Secreto y la Agencia Federal de Gestión de Emergencias. Más del 90 % de los más de 270,000 empleados del DHS continuará en funciones. Se trata del segundo cierre parcial en febrero, mientras persisten diferencias entre republicanos y demócratas sobre el alcance del financiamiento y el control de la política migratoria.








