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EE. UU. ataca tres petroleros iraníes tras lanzamiento de misiles contra buques de su Armada

NUEVA YORK.- La guerra entre Estados Unidos e Irán vuelve a repercutir sobre los mercados energéticos mientras Washington amplía sus operaciones contra la infraestructura petrolera vinculada al Gobierno iraní. El nuevo episodio dejó tres petroleros inutilizados y se produjo en medio de una escalada militar que mantiene bajo presión el tráfico por el estratégico estrecho de Ormuz.

El impacto económico ya se refleja en los consumidores estadounidenses. El precio promedio de la gasolina alcanzó aproximadamente 4,14 dólares por galón durante el fin de semana del Día del Trabajo, un máximo histórico para ese período, mientras el crudo se mantiene en torno a los 90 dólares por barril ante la incertidumbre generada por la interrupción del tránsito marítimo en la zona.

Por ese escenario, cualquier nuevo ataque contra embarcaciones relacionadas con el comercio petrolero adquiere una dimensión que supera el enfrentamiento entre las fuerzas de ambos países. Antes del conflicto, por el estrecho de Ormuz circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, de modo que las dificultades para mantener abierto ese corredor tienen consecuencias sobre los mercados internacionales de energía.

El último episodio comenzó con el lanzamiento de misiles balísticos iraníes contra dos buques de guerra estadounidenses que patrullaban en la región, de acuerdo con el Comando Central de Estados Unidos (Centcom). La institución aseguró que un portaaviones y un destructor lanzamisiles lograron evitar los proyectiles y que ningún militar estadounidense resultó herido.

La respuesta estadounidense alcanzó posteriormente a tres petroleros que Washington vincula con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). El M/T Downy fue atacado frente a la costa de la isla de Kharg, mientras el M/T Stark 1 fue alcanzado cerca de Jask, en el golfo de Omán.

Un tercer buque, el M/T Kylo, también identificado como Noxen, fue destruido después de que su tripulación recibiera la orden de abandonarlo. Centcom afirmó que las fuerzas estadounidenses atacaron varios puntos críticos de la embarcación para dejarla completamente inoperativa.

Washington sostiene que los tres petroleros formaban parte de una red clandestina de miles de millones de dólares destinada a financiar al CGRI y a grupos aliados en la región. Esa acusación constituye el argumento utilizado por el mando estadounidense para justificar que las embarcaciones fueran consideradas objetivos dentro de la respuesta militar.

El comandante del Centcom, almirante Brad Cooper, presentó la operación como una represalia directa por el ataque contra los buques estadounidenses y advirtió que Washington está dispuesto a seguir actuando contra la flota petrolera iraní si considera que sus fuerzas vuelven a ser atacadas.

La nueva escalada se produce después de más de seis meses de guerra, período durante el cual las restricciones al tráfico marítimo han convertido al estrecho de Ormuz en uno de los principales focos de preocupación para el mercado energético mundial.

Para los países importadores de combustible, el riesgo no se limita a los enfrentamientos militares. Una prolongación de las dificultades para transportar petróleo puede elevar los costos de refinación, transporte y distribución, trasladando parte de esa presión a los precios que pagan los consumidores.

La situación deja así dos frentes estrechamente relacionados: mientras las fuerzas estadounidenses e iraníes intercambian ataques en aguas estratégicas, la inestabilidad del principal corredor petrolero de la región continúa aumentando la incertidumbre sobre el costo de la energía y la evolución del mercado internacional del crudo.

Crédito: EFE

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