Dos importantes complejos petroquímicos en Irán, incluido el estratégico yacimiento de gas South Pars, fueron atacados en medio de la escalada del conflicto con Israel y Estados Unidos, elevando aún más la tensión en la región. Las acciones militares se producen tras amenazas del presidente estadounidense Donald Trump, quien exigió la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de petróleo, advirtiendo sobre posibles ataques a infraestructuras civiles.
Las autoridades israelíes confirmaron su participación en los bombardeos, asegurando que las operaciones buscan debilitar la capacidad energética iraní. Según reportes oficiales, los ataques han afectado instalaciones que representan una parte significativa de las exportaciones petroquímicas del país. En respuesta, Irán advirtió sobre represalias más severas, mientras continúan registrándose enfrentamientos y víctimas en distintos puntos del territorio, incluyendo daños en zonas residenciales y evacuaciones de hospitales en Teherán.
El conflicto, iniciado a finales de febrero, ha provocado miles de muertes, afectaciones al suministro energético y una fuerte inestabilidad en los mercados internacionales. A pesar de los intentos diplomáticos para lograr una tregua, no se ha alcanzado un acuerdo, y las hostilidades continúan extendiéndose a otros países de la región, aumentando la preocupación global por una posible expansión del conflicto.








