GINEBRA.- El Consejo de Derechos Humanos de la ONU decidió mantener hasta 2028 la misión independiente que investiga la situación venezolana, en un momento en que persisten cuestionamientos sobre el Estado de derecho, las libertades públicas y la actuación del sistema judicial del país.
La resolución fue aprobada este martes con 25 votos a favor, 17 abstenciones y cinco en contra, correspondientes a China, Cuba, Vietnam, Egipto y Burundi. La decisión extiende por dos años el mandato de un mecanismo creado en 2019 para documentar posibles violaciones y abusos de derechos humanos.
El organismo internacional reconoció algunos avances recientes, entre ellos el restablecimiento de la cooperación y el diálogo entre Venezuela y la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos. Sin embargo, consideró que todavía existen «continuas y graves violaciones y abusos» que justifican la permanencia del mecanismo de investigación.
La misión está integrada actualmente por Sofía Macher, de Perú; Alex Neve, de Canadá; y María Eloísa Quintero, de Argentina y México. Sus integrantes deberán presentar nuevos informes sobre la situación venezolana durante las sesiones del Consejo previstas para el otoño de 2027 y 2028.
Uno de los principales puntos señalados en la resolución es la persistencia de deficiencias en el Estado de derecho, el espacio cívico y la independencia judicial. Para el Consejo, estas condiciones pueden favorecer un escenario de impunidad generalizada y dificultar que las denuncias sobre abusos sean investigadas y sancionadas.
La decisión también reclama a las autoridades venezolanas garantizar las libertades de expresión, reunión pacífica y asociación, además de eliminar restricciones que afectan el espacio cívico y democrático. Entre sus exigencias figura igualmente la liberación «inmediata e incondicional» de las personas que permanezcan detenidas de manera arbitraria.
La delegación venezolana rechazó antes de la votación la continuidad de la misión y sostuvo que debía superarse un mecanismo de escrutinio establecido sin el consentimiento del Estado. También planteó que cualquier renovación debería contemplar una ruta clara hacia su terminación y advirtió contra la prolongación indefinida de mecanismos considerados extraordinarios.
La presidenta de la misión, Sofía Macher, había defendido días antes que el trabajo del grupo conserva especial importancia para determinar si los cambios que puedan producirse en Venezuela son efectivos, especialmente ante un eventual proceso de transición política. Su postura se conoció después de que el último informe de la misión señalara que la estructura represiva del país permanecía intacta tras la salida de Nicolás Maduro.
El Consejo vinculó además la situación de derechos humanos con la prolongada crisis humanitaria que ha provocado la salida de millones de venezolanos. En ese contexto, reconoció los esfuerzos realizados por otros países, particularmente de la región, para recibir a migrantes, refugiados y solicitantes de asilo procedentes de Venezuela.
Con la nueva resolución, la supervisión internacional continuará al menos durante los próximos dos ciclos de sesiones del Consejo, mientras Naciones Unidas mantiene bajo observación la evolución institucional, democrática y de derechos humanos del país.
Crédito: EFE








