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Ataques y recuperación del comercio petrolero vuelven a tensionar el estratégico estrecho de Ormuz

TEHERÁN.- La tensión en el estrecho de Ormuz volvió a intensificarse con una cadena de ataques contra petroleros registrados en los últimos días, precisamente cuando las exportaciones de crudo de Oriente Medio se aproximan a los niveles que tenían antes del inicio de la guerra.

Desde el 29 de septiembre, ocho petroleros han sido atacados con proyectiles y drones cuyo origen no ha sido determinado públicamente. Los incidentes han provocado incendios y, en algunos casos, la evacuación de las tripulaciones de los buques afectados.

El organismo británico de monitorización del comercio marítimo UKMTO señaló este lunes a la Guardia Revolucionaria iraní como responsable de los ataques y de acciones de hostigamiento contra embarcaciones que intentan atravesar el estratégico paso marítimo.

La situación quedó reflejada nuevamente este lunes, cuando la Guardia Revolucionaria advirtió a un petrolero, cuya identidad no fue divulgada, que sería atacado si intentaba cruzar el estrecho. Ante la amenaza, la embarcación cambió de rumbo y regresó, de acuerdo con la información difundida por UKMTO.

La mayoría de los ataques recientes se concentraron en el sector omaní del estrecho, precisamente en el área donde Estados Unidos ha establecido un corredor marítimo con el propósito de contribuir a la recuperación del tránsito de petroleros.

Aunque Teherán no ha reivindicado estos nuevos ataques, la Guardia Revolucionaria había acusado la semana pasada a Estados Unidos de no responder desde hace tiempo a las agresiones contra embarcaciones en Ormuz. En meses anteriores, el organismo sí había asumido responsabilidad por acciones contra buques en la zona.

El repunte de la actividad marítima ocurre mientras el comercio petrolero regional muestra señales de recuperación. Datos de la consultora Kpler indican que las exportaciones de crudo de Oriente Medio superaron los 17 millones de barriles diarios en septiembre, un volumen cercano al registrado antes del estallido del conflicto el 28 de febrero.

Ese cálculo regional incluye cargamentos procedentes de Omán y de Fuyaira, en Emiratos Árabes Unidos, que no necesitan atravesar Ormuz, además de los embarques que salen por el mar Rojo a través del canal de Suez y el estrecho de Bab al Mandeb.

El estrecho mantiene una importancia estratégica para el mercado energético mundial debido a que, antes de la guerra, por esa vía circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo del planeta.

Irán convirtió el paso marítimo en uno de sus principales mecanismos de presión después del comienzo del conflicto, al bloquear el tránsito y afectar las exportaciones de petróleo. Estados Unidos, sin embargo, ha conseguido restablecer parcialmente la navegación mediante una ruta meridional próxima a las costas de Omán.

El incremento simultáneo de los ataques y del movimiento de crudo mantiene bajo presión una de las principales rutas energéticas internacionales, mientras continúan las acciones de ambos países en torno al control y la reapertura del estrecho.

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