WASHINGTON.- Donald Trump volvió a colocar los pagos directos a los estadounidenses en el centro de su discurso de cara a las elecciones legislativas del 3 de noviembre, al reiterar que entregaría US$5.000 a cada adulto si el Partido Republicano conserva el control de la Cámara de Representantes y el Senado.
El presidente estadounidense presentó nuevamente la propuesta, bautizada como “Dividendo Trump”, en varios videos difundidos este sábado en su red social Truth Social, donde pidió a los ciudadanos acudir a las urnas y actuar como si él también figurara en las boletas.
Trump sostiene que los recursos para financiar ese pago provendrían de los ingresos obtenidos mediante los aranceles y de lo que describe como un desempeño económico récord. La propuesta ya había sido anunciada en septiembre y ha generado cuestionamientos sobre su costo, viabilidad y necesidad de aprobación legislativa.
El mandatario reconoce que el desembolso tendría un costo cercano al billón de dólares. Estimaciones independientes citadas por medios estadounidenses sitúan el precio potencial incluso por encima de US$1 billón, una cifra que se sumaría a un déficit federal anual que ya ronda los US$1,8 billones. La entrega generalizada de esos recursos requeriría además la intervención del Congreso.
Trump ha defendido la propuesta argumentando que los ingresos generados por los aranceles permitirían financiarla. También ha vinculado el plan con inversiones que, según sus propios cálculos, alcanzarían los US$21 billones, aunque esas cifras no han sido respaldadas por datos públicos que demuestren una inversión de esa magnitud.
La escala de esa cifra resulta especialmente relevante porque equivaldría a una proporción considerable de la producción económica anual de Estados Unidos, por lo que el financiamiento constituye uno de los principales puntos de discusión alrededor del denominado dividendo.
Un pago diferente para los jubilados
La promesa de US$5.000 no fue el único anuncio económico realizado esta semana. La administración de Trump también informó sobre un pago único de US$90 para más de 20 millones de personas inscritas en Medicare, destinado a ayudar a cubrir el costo de las primas de Medicare Part B.
Los recursos, según la Casa Blanca, procederán del Medicare Improvement Fund, que dispone de unos US$2.000 millones. Los beneficiarios elegibles recibirán el dinero mediante depósito directo o cheque enviado por correo durante octubre.
El pago representa menos de la mitad de la prima mensual estándar de Medicare Part B, que en 2026 asciende a US$202,90.
Este desembolso se suma a otra medida anunciada recientemente por el Gobierno estadounidense: pagos de US$500 a cerca de un millón de personas inscritas en planes del mercado de seguros de la Ley de Cuidado de Salud Asequible, presentados por la administración como reembolsos por cargos excesivos.
La elección que definirá el Congreso
Las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre no determinarán la permanencia de Trump en la Casa Blanca, sino el control de las dos cámaras del Congreso. Aun así, el presidente ha convertido su propia figura en un elemento central de la campaña republicana y ha pedido a sus seguidores que voten como si él apareciera directamente en las papeletas.
“Si los republicanos ganan la Cámara de Representantes y el Senado voy a dar a cada ciudadano adulto 5.000 dólares”, reiteró Trump en uno de sus mensajes.
El mandatario también ha advertido que una victoria demócrata provocaría, según su argumento, una grave crisis económica y ha pedido a sus seguidores impedir lo que denomina el avance de la “izquierda radical”.
La propuesta económica llega mientras el costo de vida y los precios de la energía figuran entre las principales preocupaciones de los estadounidenses. Una encuesta reciente de AP-NORC encontró bajos niveles de aprobación sobre el manejo de la economía y del costo de vida por parte de Trump, aunque las mediciones corresponden a una muestra y un momento específicos y no permiten anticipar por sí mismas el resultado electoral.
Con las elecciones cada vez más próximas, Trump continúa utilizando la promesa de transferencias directas y reducciones de costos como parte de su mensaje económico, mientras el plan de US$5.000 permanece condicionado a una victoria republicana y a la aprobación de las medidas necesarias para ejecutarlo.








