MOSCÚ.- Estados Unidos intenta reabrir el camino hacia un acuerdo de paz en Ucrania con una nueva misión diplomática en Moscú, donde los emisarios de la Casa Blanca Steve Witkoff y Jared Kushner tienen previsto reunirse este sábado con el presidente ruso, Vladímir Putin.
El viaje ocurre después de que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, anunciara una suspensión provisional de los bombardeos aéreos contra territorio ruso, en respuesta a la solicitud de garantías de seguridad planteada por los mediadores estadounidenses. Kiev espera que Moscú adopte una medida equivalente para facilitar las conversaciones.
La llegada de los enviados estadounidenses representa uno de los contactos de mayor nivel entre Washington y Moscú en meses, en momentos en que las negociaciones entre Rusia y Ucrania permanecen paralizadas. Zelenski planteó además que el objetivo de la visita sea alcanzar conversaciones sustanciales que permitan avanzar hacia una salida al conflicto.
Un avión especial procedente de Estados Unidos aterrizó en el aeropuerto de Vnúkovo, en Moscú, desde donde Witkoff y Kushner se trasladarían al Kremlin. Ambos fueron recibidos por Kiril Dmítriev, representante del Kremlin para la cooperación económica con Estados Unidos y uno de los interlocutores rusos que ha mantenido numerosos encuentros con Witkoff durante los últimos 18 meses.
La misión estadounidense llega con una propuesta concreta. El presidente Donald Trump afirmó que sus enviados llevan consigo un planteamiento destinado a poner fin a la guerra, aunque no se han divulgado públicamente los detalles de ese documento ni las concesiones que Washington pretende que acepten las partes.
El contexto diplomático sigue siendo complejo. Los representantes de Trump no habían regresado a Moscú desde enero y tampoco han viajado a Kiev, pese a las peticiones de Zelenski para que Washington mantenga contactos directos con el Gobierno ucraniano dentro del proceso negociador.
Para Moscú, la posibilidad de una reunión directa entre Putin, Trump y Zelenski continúa limitada por una condición. El mandatario ruso ha aceptado recibir a los emisarios estadounidenses, pero ha rechazado por ahora una cumbre tripartita que no tenga como propósito la firma de un acuerdo definitivo de paz.
Esa posición refleja uno de los principales obstáculos que enfrenta la diplomacia estadounidense: mientras Washington busca recuperar el diálogo y acercar nuevamente a las partes, Rusia mantiene reservas sobre un formato de negociación que pueda producir compromisos antes de que exista un acuerdo final.
La guerra también ha complicado el calendario de las conversaciones. Las negociaciones ruso-ucranianas permanecen estancadas desde febrero, cuando comenzó la intervención militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, un conflicto que desplazó buena parte de la atención internacional y alteró las prioridades diplomáticas.
El anuncio de Zelenski de suspender temporalmente los bombardeos aéreos contra Rusia introduce ahora un gesto destinado a reducir la tensión antes del encuentro. El mandatario ucraniano pidió que Moscú responda de la misma manera, con la expectativa de crear condiciones mínimas para que los contactos puedan avanzar.
El resultado de la reunión entre Putin y los enviados de Trump será determinante para conocer si existe margen para recuperar una negociación que lleva meses bloqueada. Por ahora, Washington llega con una propuesta, Kiev ofrece una pausa limitada en sus ataques y Moscú mantiene abierta la puerta al diálogo, aunque sin aceptar todavía una cumbre con Ucrania bajo condiciones distintas a la firma de la paz definitiva.








