CIUDAD DE MÉXICO.- Diez años después de la muerte de Juan Gabriel, su ausencia volvió a convertirse en música. En la Plaza Garibaldi, entre mariachis, imitadores y admiradores, el recuerdo del cantante ocupó nuevamente el espacio que durante décadas ha servido como escenario de serenatas y celebraciones populares.
La conmemoración del décimo aniversario reunió a seguidores que llegaron no solo para escuchar sus canciones, sino también para compartir historias familiares construidas alrededor de su repertorio. Una misa en memoria de Alberto Aguilera Valadez, nombre real del artista, completó una jornada marcada por la nostalgia, la devoción y la celebración.
La permanencia de Juan Gabriel también se refleja en quienes conocieron su música mucho después de que el cantante alcanzara la cima de su carrera. Viridiana Pichardo, de 29 años, atribuye su afición a los discos que escuchaba en casa por influencia de su madre, mientras considera excepcional que un artista pudiera combinar composición, interpretación y espectáculo con la dimensión que alcanzó el mexicano.
Esa transmisión familiar aparece de forma todavía más evidente en la historia de Melvin Iván Delgadillo, de 26 años, quien heredó de su madre, Beatriz Arredondo, la admiración por el intérprete de “El Noa Noa”. Para ella, la relación con Juan Gabriel comenzó durante la adolescencia y sobrevivió incluso a las limitaciones económicas que alguna vez le impedían comprar sus discos.
Los homenajes tuvieron además un componente artístico protagonizado por quienes mantienen vivo el personaje sobre los escenarios. Jaime Varela, imitador que comenzó a recrear el espectáculo de Juan Gabriel en 1988 y posteriormente trabajó durante siete años en sus coros, volvió a interpretar sus canciones frente a la estatua del cantante en Garibaldi.
La comunidad de admiradores organizada alrededor de su figura tampoco ha perdido sus rituales. Martha Débora González, presidenta del club “Las Viudas de Juan Gabriel”, explicó que sus integrantes regresan a Garibaldi cada 7 de enero, fecha de nacimiento del artista, y cada 28 de agosto, aniversario de su fallecimiento.
En Ciudad Juárez, la ciudad con la que Juan Gabriel construyó una parte esencial de su identidad artística, el aniversario tuvo igualmente una dimensión binacional. Admiradores procedentes de Estados Unidos cruzaron la frontera para participar en los homenajes, mientras residentes locales reivindicaron el vínculo entre el cantante y una ciudad que contribuyó a convertirlo en una figura reconocida internacionalmente.
La jornada incluyó también el estreno de una canción dedicada al artista, creada por Abiram Santa Fe, hija de un imitador y músico que creció rodeada de su repertorio. La pieza busca agradecer no solo al compositor, sino también a los músicos e imitadores que continúan encontrando en sus canciones una fuente de trabajo y expresión artística.
Juan Gabriel murió el 28 de agosto de 2016, a los 66 años, en Santa Mónica, California. Una década después, sus seguidores volvieron a responder a la fecha de su muerte de una manera que resume la dimensión de su legado: reuniéndose para cantar las mismas canciones que aprendieron de sus padres y que ahora enseñan a sus hijos y nietos.
Crédito: EFE








