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El arte pierde a Yayoi Kusama, la creadora que convirtió los lunares en un universo

Tokio (EFE).- La escena internacional del arte contemporáneo perdió a una de sus figuras más reconocibles con la muerte de Yayoi Kusama, quien falleció el 14 de agosto en un hospital de Tokio a los 97 años, según informó este jueves su página web. No fueron divulgadas las causas de su muerte.

Kusama mantuvo su actividad creativa prácticamente hasta el final de su vida. El comunicado publicado en su sitio oficial señala que continuó pintando durante sus últimos días y que permaneció dedicada a una producción artística que durante décadas estuvo atravesada por temas como el amor, la existencia y la inmortalidad.

Su influencia trascendió ampliamente las fronteras de Japón. Reconocida como una de las principales figuras de la vanguardia y de la psicodelia, la artista construyó un lenguaje visual propio a partir de lunares, redes, repeticiones y patrones, elementos que terminaron convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles del arte contemporáneo.

El reconocimiento internacional llegó acompañado de importantes distinciones. En 2006 se convirtió en la primera mujer en recibir el Praemium Imperiale, uno de los principales galardones internacionales dedicados a las artes. También fue distinguida con la Orden de las Artes y las Letras de Japón y la Orden de Cultura japonesa, entre otros reconocimientos.

Nacida en Matsumoto el 22 de marzo de 1929, Kusama comenzó a dibujar y pintar desde aproximadamente los diez años. Aquellas primeras experiencias estuvieron marcadas por la repetición de formas y motivos que posteriormente evolucionarían hacia instalaciones, esculturas, pinturas y otras expresiones que ampliaron su alcance artístico.

Una parte singular de su trayectoria se desarrolló fuera de los circuitos tradicionales. En 1990 ingresó voluntariamente en una institución psiquiátrica, desde donde continuó trabajando y produciendo obras. La creación artística se mantuvo como una constante durante esa etapa y durante las décadas posteriores.

El alcance de su legado puede medirse no solo por los premios obtenidos, sino también por la presencia de su obra en museos y galerías de distintos países. Su propuesta convirtió recursos visuales aparentemente simples —como un punto repetido una y otra vez— en composiciones capaces de generar experiencias inmersivas y reconocibles para públicos masivos.

Con su muerte desaparece una artista cuya carrera atravesó buena parte del siglo XX y llegó hasta el XXI sin abandonar la experimentación. Kusama deja una obra que transformó la repetición en identidad visual y que convirtió su particular universo creativo en uno de los referentes más populares del arte contemporáneo mundial.

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