La historia de Dayron Almonte Socías, un niño diagnosticado con Atrofia Muscular Espinal (AME), llegó este miércoles a una nueva etapa luego de recibir la primera dosis del tratamiento que requiere para enfrentar una enfermedad genética que afecta progresivamente la fuerza muscular y puede comprometer funciones esenciales del organismo.
El medicamento entregado al menor es Risdiplam, comercializado como Evrysdi, una terapia que forma parte de los esfuerzos del Ministerio de Salud Pública para garantizar el acceso de pacientes con AME incorporados al Programa de Medicamentos de Alto Costo. La entrega inicial respondió a la condición clínica de Dayron, considerada prioritaria por las autoridades sanitarias.
Durante meses, el caso del niño generó atención pública debido a la lucha emprendida por sus padres, quienes reclamaron la inclusión del tratamiento dentro de los programas estatales de cobertura. La familia había expuesto las dificultades para costear una terapia cuyo precio representaba una carga económica imposible de asumir de manera particular.
La respuesta institucional llegó con la decisión del Gobierno de destinar RD$300 millones para la adquisición de Risdiplam a través de la Dirección de Acceso a Medicamentos de Alto Costo (DAMAC). Las autoridades indicaron que los recursos permitirán avanzar en la cobertura de los pacientes con diagnóstico de AME que ya forman parte del programa estatal.
Más allá del caso individual de Dayron, la medida coloca nuevamente en el centro de la discusión el desafío que enfrentan las familias dominicanas con enfermedades poco frecuentes, donde los tratamientos suelen tener costos elevados y requieren procesos especializados para garantizar su disponibilidad.
La incorporación de esta terapia representa también un cambio en la respuesta pública frente a la Atrofia Muscular Espinal, una condición que necesita intervención temprana y continuidad médica para mejorar las posibilidades de los pacientes. El Ministerio de Salud Pública informó que continuará los procedimientos administrativos para asegurar el suministro del medicamento a los demás niños incluidos en el programa.
Con la primera dosis recibida, Dayron deja atrás una etapa marcada por la incertidumbre y abre un nuevo capítulo centrado en la continuidad del tratamiento, el seguimiento médico y la búsqueda de soluciones permanentes para otros pacientes que atraviesan una situación similar.








